Lección de artesanía nupcial de Rosa Clará

Las modelos Daniela Braga (izq.) y Bruna Lirio (dcha.), con dos diseños de Rosa Clará
Las modelos Daniela Braga (izq.) y Bruna Lirio (dcha.), con dos diseños de Rosa Clará

Rosa Clará destaca por ser la diseñadora que marca las tendencias nupciales en el mundo. Sus 40 modelos desfilando por el espectacular recinto modernista de Sant Pau, dentro de la Barcelona Bridal Fashion Week, ha sido, como anunciaba la propia Clará, un «cambio espectacular en trajes que aparentemente se ven sencillos, sin exceso de producto, pero complejos por la artesanía de los bordados y encajes y por el patronaje, que es lo que no se ve, pero que marca la diferencia en un vestido de novia de Costura». Y así es la colección de Rosa Clará para la próxima temporada, trajes pegados al cuerpo cuajados de encajes, con ondas en la cintura, con transparencias sutiles, cintas cruzadas sobre el cuerpo desnudo, siluetas sirena, escotes profundos y espaldas al aire decoradas con encajes simulando tatuajes, sin mangas o con la elegante tres cuartos. Quizá las clave de la nueva colección sea el tul plumeti, combinado con capas de tul de seda y gasa, dando un efecto vaporoso a las faldas. En las puntillas de chantilly y en el encaje de Valenciennes se apuesta por la artesanía tradicional de las grandes piezas de costura. Guipures, sedas, tules, mikados y organzas para cuarenta propuestas femeninas, exquisitas y más que sexys, que serían inadecuadas para casarse por la Iglesia, diría que sensuales.

Plantilla del Barça

Estuvieron la alineación habitual de media plantilla del Barça representados por las titulares femeninas: con Antonella Roccuzzo, mujer de Messi, como no podía ser de otra forma, a la cabeza, se sentaban en el banquillo de la primera fila del desfile de Rosa Clará. Ellas no hablan, pero llevaban unos zapatos elevadores con los que posaron magistralmente, pero hablar, no lo hicieron. Sin embargo, a unos centímetros de distancia, los marqueses de Griñón no podían ser más encantadores con la prensa, tanto que piensan hacerse subscriptores del nuevo proyecto digital de LA RAZÓN. Ambos llevan un año trabajando, junto a un equipo de dermatólogos españoles y americanos, en el proyecto de crear productos de belleza: «Lo que hacía Cleopatra pero con aceitunas», en palabras de Carlos Falcó, porque su agenda sigue abarrotada de compromisos. «Cuando estamos en casa, me encanta organizar cosas, recibir amigos», contaba la marquesa de Griñón. Y es que no paran de viajar. «Acabamos de estar en Chile, ha sido uno de los mejores viajes de nuestra vida. Hemos tomado un vino con un hielo de un millón de años», relató Esther Doña, quien por cierto también aseguró: «Sigo siendo Esther, lo de los títulos es una tontería».