• Colección de Teresa Helbig, donde la imagen de la mujer cobra más fuerza usando sus diseños de armadura para reinventarse
    Colección de Teresa Helbig, donde la imagen de la mujer cobra más fuerza usando sus diseños de armadura para reinventarse

Somos sostenibles, pero queremos que nos miren

Teresa Helbig enloquece en la MBFW y aplica miles de tachuelas imitando el estampado del pitón, borda hilos de chenilla o cubre las piezas con encaje de bolillos

Oliva se ha tomado la licencia de escoger una variedad enorme de telas que le han gustado y a partir de ellas pensó el patrón que le pedía cada una. De ahí que su colección sea un mapamundi de 360 grados, donde hay vestidos de inspiración masculina con cortes de sastrería femeninos cien por cien de cortes asimétricos y pantalones fluidos con mucho movimiento al andar. La estética general de la colección, dada la paleta de colores, es muy orgánica, en tonos tierra que van en la línea del mensaje que lleva temporadas pidiendo a gritos; sostenibilidad. Y para dar la idea de que una prenda hay que usarla muchas veces, ha sacado a varias modelos con varias repetidas.

The 2nd Skin Co., hace un homenaje a la ciudad de Madrid y al trabajo de las casas de costura. Al ritmo de los cuplés, que canta en directo Maica Tena, las modelos pasean con el garbo de ser de Mejico o de Eslovaquia los mini vestidos en seda con los corsés y costuras al aire, dejando a la vista el trabajo de urdimbre, que son los entresijos de una prenda y que no se ve pero que hacen que un traje despierte un olé a su paso o indiferencia. Las chaquetas sastre se entallan con cinturones anchos, las faldas van fruncidas en lugares estratégicos y el pantalón es pesquero. Son los candidatos perfectos para arrasar en Asia, como llevan tiempo haciéndolo.

Grandes sopresas

Lo que más me ha sorprendido de Modesto & Lomba ha sido que no parece M&L. Si su vida hasta ahora había sido el minimalismo y los patrones de papiroflexia de inspiración japonesa, esta vez, se lía la manta a la cabeza y propone estampados floreados, prendas muy fluidas, con jaretas y tiras de volantes que enmarcan el torso, e incluso lazos. En su colección solo hay vestidos largos con mucho vuelo o minis con cuello bebé, tipo baby dolls. Sorprendente el cambio de Modesto, parece que su mujer se ha cansado de ser discreta. Algo que nunca ha ocurrido en el club Helbig, donde no tienen problema en ser el centro de atención. Las mujeres fuman, discuten de filosofía, bailan, dicen palabrotas y todas son unas locas de la moda porque la usan de armadura para reinventarse, para divertirse y para entallarse un traje de Helbig. El pitón es la estrella, lo pone en las tablas de una falda o lo corta geométricamente y lo cose a un tul porque con un metro de este tejido, Helbig es capaz de aplicarle miles de tachuelas imitando el estampado del pitón, bordarle hilos de chenilla o cubrirlo con encaje de bolillos. Es la reina del tul.

Es tal su pasión por los oficios que una encajera estuvo dándoles clase en el taller de Barcelona para que aprendieran el antiguo oficio de encajera de bolillos. Ahora las Helbig elevan la modestia de la artesanía popular española al rango de lujo absoluto. Y lo mejor de todo es que Teresa Helbig comenzará en breve la venta on line de artículos más asequibles y habrá cinturones, cuellos, carteras de mano y hasta su difunto perro Buba convertido en anillo.

En la era de las 140 palabras y el selfie, los diseñadores no dan notas de Prensa porque saben que Ana Locking te da la madre de todas las notas de Prensa. Un fanzine para que te lo leas en vacaciones y así recuerdes su colección con unas chaquetas sastre con estampado floral y rayas verdes, faldas plisadas, punto de jacquard, estampados florales pintados a mano, trenzados con tiras de pvc, flecos de seda entretejidos, vestidos metalizados con malla plateada y cristales incrustados, trajes drapeados y volantes de tafetán.

Pedro del Hierro y Roberto Verino cerraron la jornada, el primero imaginando cómo podría ser la maleta de una mujer que va por primera vez a África, teniendo en cuenta que Egipto, Marruecos o Madagascar están en el mismo continente y que asistirá al súper Bloom. Una semana en la que lloverá intensamente sobre el desierto convirtiéndolo en una pradera efímera de flores. Un espectáculo impresionante que va desde el color tierra, al naranja-amarillo del sol, el rojo intenso o el aguamarina o el moharé con brillos de un vestido que simula el sueño de vivir una noche estrellada en un oasis. Tejidos bordados con plumas, el estampado masai, los kaftanes, el pantalón ancho con talle alto, los tops cruzados, los vestidos sobre pantalones y el inevitable pantalón bombacho.

Sin embargo, Roberto Verino pone el foco en los 90 y en un aciago 16 de julio de 1999, cuando el bello matrimonio Kennedy-Bessette se estrellan en el mar. Ellos representan la estética que Verino lleva trabajando desde esos años, cuando se consolida como diseñador. Minimalismo, funcionalidad y sostenibilidad, los mantras de todos los desfiles.