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Cae una red dedicada al tráfico de especies protegidas a Marruecos

Hay 10 detenidos y se han recuperado 200 ejemplares que se almacenaban y transportaban desde una tienda de animales de Fuengirola usada como tapadera

  • En la operación se han incautado 200 animales entre aves, mamíferos y reptiles /Foto: EP
    En la operación se han incautado 200 animales entre aves, mamíferos y reptiles /Foto: EP

Tiempo de lectura 4 min.

22 de agosto de 2019. 11:45h

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larazon.es 22/8/2019

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El Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil ha detenido a diez presuntos miembros de una organización internacional que se dedicaba al comercio ilegal de especies protegidas y se ha incautado de cerca de 200 animales entre aves, mamíferos y reptiles.

La operación, en la que ha participado la Autoridad Administrativa CITES de España, ha estado dirigida por la Fiscalía de Medio Ambiente de Málaga y la instrucción correspondió a los juzgados de Fuengirola. La actuación se inició a raíz de una denuncia ciudadana a SEO/BirdLife que puso los hechos en conocimiento de la Guardia Civil.

La red tenía contactos en varios países de la Unión Europea que proveían especímenes protegidos para su exportación ilegal a Marruecos, donde está acreditada la existencia de un mercado emergente en África que, a través del Reino Alauí, demanda una gran cantidad de animales exclusivos que se importan de forma ilegal.

La operación Fennec, coordinada por Europol y en la que han participado Portugal, Eslovaquia y Marruecos, ha dado como resultado la detención de diez personas por presuntos delitos de contrabando, comercio ilegal de especies, maltrato animal y falsedad documental.

La Guardia Civil realizó un seguimiento a los detenidos y comprobó que adquirían los animales a distintos proveedores afincados en España y en otros países de la Unión Europea. A continuación, los almacenaban en una tienda de venta de animales en Fuengirola y en un domicilio de Ronda (Málaga), los trasladaban de manera irregular hasta Marruecos.

La mayor parte de los casi 200 especímenes incautados contaban con distintos grados de protección en la legislación específica nacional e internacional.

La estructura de la organización se asentaba en cuatro personas. Una de ellas, con reiterados antecedentes por tráfico de especies, era la responsable de adquirir los especímenes en distintos países de la UE, además de España, Portugal, Alemania o Eslovaquia. Para amparar la adquisición y transporte de estos especímenes se utilizaba una tienda de venta de animales situada en Fuengirola (Málaga).

Después, para reducir las trabas en los controles policiales, contaban dentro de la organización con un veterinario colegiado que expedía las correspondientes cartillas sanitarias para animales exóticos, aunque cumplimentando los datos de manera parcial y sin dar de alta en los registros oficiales con el objeto de no dejar rastro de los especímenes comercializados una vez éstos salían de España.

Por último, un súbdito marroquí con residencia en Melilla se encargaba de dar salida a los animales en Marruecos, para lo que contactaba con los compradores a través de redes sociales y contactos personales. También se valía de "mulas" para el paso fronterizo entre Melilla y Nador. La relevancia de la operación reside en que hasta la fecha no se había constatado la existencia de un mercado emergente en Marruecos para este tipo de animales, sobre todo aves y reptiles.

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