Política

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Califa vs. muecín

«Cualquier coincidencia entre este diagnóstico lúcido de Anguita y los ladridos rabiosos de sus sucesores es pura coincidencia»

Julio Anguita
Julio Anguitalarazon

«Cualquier coincidencia entre este diagnóstico lúcido de Anguita y los ladridos rabiosos de sus sucesores es pura coincidencia»

Hubo un tiempo feliz, o tal vez era feliz simplemente porque éramos jóvenes, en el que los votantes de la opción más izquierdista del arco parlamentario no se veían integrados por sus dirigentes en la bélica legión de quienes vandalizan el mobiliario urbano si no les gusta el resultado electoral. La desquiciada y dictatorial «alerta antifascista», los muecines que gritan ¡yihad! o Urbano II llamando a la Cruzada en Clermont, proclamada por Pablo Iglesias ha tenido cumplida, y sosegada, respuesta al octavo día, cuando Julio Anguita ha hablado desde Córdoba para la web publico.es. «El disparate nacionalista ha servido para darle alas a la extrema derecha», ha empezado por espetarle a sus antiguos compañeros andaluces, que confluyen con la ETA en cada performance que los iluminados por la prédica volcánica de Sánchez Gordillo organizan en cualquiera de sus islotes soviéticos. «A mí, lo que me provoca más preocupación (que la irrupción de Vox) es el aumento de la abstención en lo que denominamos con ligereza el campo de la izquierda. Hay antecedentes en Francia, cuando se votó a Le Pen en detrimento del voto comunista». En dos frases, el viejo califa enlaza tres conceptos fundamentales: la infamante coyunda de Podemos, y del PSOE de Pedro Sánchez, con quienes proclaman diariamente su propósito de destruir España; el consiguiente desencanto entre la infantería zurda y la abstención que ello ha provocado; y el trasvase de papeletas de un extremismo al (presumiblemente) opuesto, no tan contra natura si atendemos al genio del dramaturgo portuense Pedro Muñoz Seca, quien estrenó hace casi un siglo su obra «Los extremeños se tocan». Cualquier coincidencia, habrán visto, entre este diagnóstico lúcido de Anguita y los ladridos rabiosos de sus sucesores es pura coincidencia. Ay, el nivelito...