China pone «al borde del colapso» al sector del papel y el cartón reciclados

Crisis por el cierre de las fronteras del mercado asiático. En Andalucía hay 23 empresas dedicadas a la exportación del material recuperado cuyo principal destino es oriente

Crisis por el cierre de las fronteras del mercado asiático. En Andalucía hay 23 empresas dedicadas a la exportación del material recuperado cuyo principal destino es oriente

El sector del papel y cartón recuperado no pasa por su mejor momento. El mercado europeo se resiente a consecuencia del frenazo de los países asiáticos a las importaciones en los últimos meses. «Los barcos que llegaban cargados con televisiones se iban de vuelta con materia prima secundaria fruto del proceso de reciclaje del papel y el cartón realizado por nuestras empresas asociadas», explica Manuel Fernández, presidente de Repacar (Asociación Española de Recicladores Recuperadores de Papel y Cartón) y ahora en China «han adoptado medidas proteccionistas que refuerzan el mercado interior asiático». Por lo que el resultado de todo esto, en palabras del presidente de Repacar, es que «tenemos un excedente en Europa –de casi seis millones de toneladas– que no sabemos qué hacer con él y que lo tenemos almacenado en plantas porque nadie nos lo compra». Además, esta situación ha puesto en evidencia las carencias de la industria papelera europea. «No pedimos que nos dejen de controlar, sino que se mejore y simplifique la normativa y la burocracia para hacer frente a las complicaciones del mercado».

En datos generales, siete de cada diez toneladas de papel recuperado que se exporta tiene como destino el mercado asiático. O lo que es lo mismo, debido a la situación con China las exportaciones españolas descendieron un 7,9%. Mientras que aumentaron en otras regiones como La India, con un incremento del 314%, Indonesia, con el 620%; o Vietnam, con 726,4%. En España se recuperaron, durante 2018, 4,452 millones de toneladas de residuos de papel y cartón, lo que supuso un 2,4% menos que lo recogido durante el ejercicio anterior. En el caso concreto de Andalucía fueron 569.615 toneladas, de las que 113.923 procedieron de los residuos generados por los ciudadanos en sus casas a través de los contenedores azules –13,59 kilogramos por habitantes–, y las otras 455.692 restantes fueron de la actividad comercial e industrial de la Comunidad.

Los contenedores azules

Por municipios, los datos sobre los kilogramos por habitantes recogidos, a través de los contenedores azules, se cifran en 27,33 kilos por habitante en Granada, en segunda posición se encuentra Córdoba con 23,70, le sigue la Mancomunidad Costa del Sol, con 20,65; Málaga, 14,12; y por último Sevilla en torno a 13,59 kilogramos por habitante. «Consumimos más de lo que generamos y de lo que necesitamos para producir», explica. Las empresas andaluzas de los gestores asociados de Repacar superan en un 70 por ciento la capacidad de almacenaje de papel y cartón recuperado. Actualmente, hay más de 200.000 toneladas que se deterioran en los almacenes de los recuperadores nacionales a falta de pedidos.

Pero, ¿por qué se produce? «Tenemos que conseguir que nuestro producto sea competitivo en mercados globales», explica el presidente de Repacar. Cabe señalar que, entre enero y abril, España ha importado 370.373 toneladas de papel y cartón recuperado a Francia. Ante esta situación, «el material es más competitivo y mucho más barato de adquirir para una fábrica española» y una prueba de ello, como comenta Manuel Fernández, es que «llegan materiales procedentes de Estados Unidos a casi precio cero». Con esto «no llamamos a ganar dinero, sino a mantener los costes de recogida».

El problema de la rebusca

Desde 1991 hay contenedores azules en las calles andaluzas aunque ahora «generamos residuos de forma diferente». Y como lamenta Manuel Fernández «los contenedores no están preparados». «Antes parecía impensable que un ciudadano bajara a la calle a tirar, a un contenedor azul, una caja de embalaje enorme», comenta y añade «el comercio electrónico, además de haber alcanzado un crecimiento del 26%, ha cambiado la tendencia». Este proceso implica mejorar y optimizar el actual sistema de recogida selectiva para incrementar la calidad del papel y cartón recuperado de los contenedores azules. «La dejadez del ciudadano ante los contenedores rotos, desbordados o sucios nos imposibilita a realizar la recuperación de forma correcta». Otro problema es el de la rebusca: «La rebusca nos hace, nos ha hecho y nos hará mucho daño al sector» y añade «esto perjudica al sistema y fomenta el desaliento ya que es una actividad donde no pagan impuestos».

Desde Repacar aseguran tener «un plan B». «Tenemos varias cartas encima de la mesa», la primera de esas «cartas» es la Orden Ministerial sobre el fin de la condición de residuo para el papel recuperado con el que «reducir las cargas burocráticas, agilizar el mercado y ser competitivos con nuestro material». Y la segunda «carta» consiste en la nueva «Ley de Residuos y la Legislación de Envases» que se ve como «una oportunidad para asegurarnos que lo que generamos acabe siendo consumido por una fábrica papelera».