Política

Criminalizar en grupo

Actuación del programa “Se llama copla” de Canal Sur / Foto: Manuel Olmedo
Actuación del programa “Se llama copla” de Canal Sur / Foto: Manuel Olmedo

Voy a comenzar con lo que voy a calificar como una anécdota, incluso divertida. Estaba a eso de las siete de la tarde tomándome un rico café en un bar cercano al Teatro de la Maestranza. En una mesa cercana unos hombres de mediana edad hablaban sobre los cambios que se iban a producir en Canal Sur, al tiempo que daban por hecho que todos los que allí trabajan han robado a manos llenas. Uno de los contertulios se acercó a la barra a pedir una nueva copa, al verme, con cara de pocos amigos, me dijo: «Mira por dónde, uno de los que se le ha acabado el chollo». Le pregunté si se refería a mí, aunque no había nadie más en la barra. «Sí, a ti, que tú trabajas de toda la vida en esa cueva de ladrones». Pensé unos segundos la repuesta, decidí que cierto sentido del humor desarma más que ponerse en plan dramón. «No se preocupe por mí porque, como dice usted, en mi larga carrera en Canal Sur he robado, incluso he ganado tanto que me he hecho rico para el resto de mi vida y para la próxima generación». El acusador cogió su copa y sin decir nada se fue a su mesa. Terminé el café, salí a la calle, no sin antes desearles buenas tardes a los componentes de la mesa del acusador –alguno incluso me contestó–. Hubiese sido inútil contarle al referido cliente mis escasos trabajos en la cadena pública andaluza. He tenido la suerte de nunca tener que pedir un trabajo, siempre se me han ofrecido. Me llamó el productor televisivo Pepe Flores hace unos años. Mi costumbre es que, al no ser yo el que solicita nada, escojo lugar del encuentro. Quedé en el Alfonso XIII. Éste es un decorado que deja claro que no se encuentra uno en estado de necesidad, por tanto el ofrecimiento debe ser decoroso. Estuvo encantador el productor, me ofreció un dinero, que en tiempos de grandes bajadas a los colaboradores y más en canales autonómicos me pareció más que razonable, con lo cual el acuerdo fue inmediato. Fueron seis programas dedicados a Rocío Jurado. Las concursantes cantaban temas de la gran artista. Presentaban María Teresa Campos y Rocío Carrasco –las dos habían mostrado su interés porque formara parte del proyecto–. Yo formaba parte del jurado, junto a Marina Heredia. Unos años después recibí la llamada de Antonio Jiménez Filpo, productor del programa que ha batido todos los récords de audiencias en Andalucía, «Se llama copla». Cita en el Alfonso XIII. Acuerdo y una temporada estupenda. Tratado por Antonio y su familia con enorme afecto. Paseando por una bella playa del Algarve, recibí llamada de Manolo Summers, amigo y todavía más de su mujer, Charo. Me habló de un programa de copla que iba a producir su tío Tomás Summers, una de las personas más respetadas y queridas del mundo televisivo. Le dije que con gente tan estupenda no se dudaba. Al cabo de unos días, y también paseando por una de las maravillosas playas de Zahara de los Atunes, Manolo me confirmó que el proyecto estaba aprobado y que comenzábamos en septiembre. Viví en estado de felicidad toda la temporada anterior y la de este año. Éste ha sido mi trabajo para productoras que han realizado espacios para Canal Sur. Si comparamos mis 13 años en Tele 5 con María Teresa Campos, mis 14 años en Antena 3 con Campos, Jaime Cantizano, Susanna Griso... mis 6 años en Tele Madrid con Terelu Campos, mis 12 años en Onda Cero, 10 de ellos con Carlos Herrera, mis años en Cope, también con Campos, mis 14 años en el periódico LA RAZÓN, como ejecutivo y columnista, se puede ver que ha sido en el sector privado donde he realizado mi vida laboral. Pero quiero dejar claro que me he sentido feliz en Canal Sur y me hubiese gustado trabajar mucho más. Si efectivamente hay que realizar una reforma de la casa, que se haga. Si hay que buscar responsabilidades de todo tipo, que se realicen, pero lo que no se puede hacer es tratar de criminalizar a tanta gente que ha hecho su trabajo con eficacia y honradez.