Cuando manda el corazón

La Razón
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Si se tiene la oportunidad, el verano es para relajarse. Personalmente, en cuanto tuve oportunidad me apliqué la norma y en todos mis trabajos daba por terminada mi temporada a mitad de julio como muy tarde. Nunca acepté programas, ni colaboraciones en ese tiempo, por muy tentadoras que fuesen. No por eso dejé de leer periódicos, pero con una mirada más ligera. Igualmente la radio y la TV quedan en un segundo plano, por eso no he sido consciente del cierre de El Correo TV, hasta bien entrado septiembre. Vaya por delante que, para mí, cuando se cierra un periódico, un canal televisivo, al igual que cuando se cierra un teatro o una sala de cine de las de toda la vida en una ciudad y más en Sevilla, se cierra una gran ventana abierta a la libertad, la cultura y al entretenimiento. Como titulo este escrito, cuando manda el corazón, como me pasa en el caso de El Correo TV, se me hace casi imposible asumir su desaparición. Sin duda, este canal se había convertido en la TV de cámara de capillitas, jartibles y abducidos por la Semana Santa en general. Víctor García Rayo al frente de un entregadísimo equipo con su programa «La Pasión» fue haciéndose con una clientela deseosa de tener información todo el año de las hermandades y todo lo que ocurre a su alrededor. El momento del gran salto fue cuando «La Pasión» se hizo con la Campana, que para la Semana Santa es como conquistar la mismísima Giralda, luego siguió, la carrera oficial, la Cuesta del Bacalao y del Rosario, la plaza del Salvador, salidas y recogidas de distintas hermandades... Ver por primera vez en directo todos los momentos que se viven en la basílica de la Macarena hasta que se abren las puertas y la cruz de guía sale al atrio del templo. Las casas con balcones de la carrera oficial instalaron pantallas para vivir la emoción del paso de las hermandades y al tiempo poder contemplar esos primeros planos maravillosos que se te escapan. Hay cientos de miles de personas de todas las edades, de muchas partes de España, incluso de otros países, que viven la mejor de las semanas, a través de «La Pasión». Toda esta belleza, todas las emociones que provocan no pueden desaparecer, ni por cuestiones legales, ni económicas, las casi 24 horas diarias de Semana Santa,me consta que son muy rentables. Estoy seguro que, al igual que yo, son muchísimos los que queremos que «La Pasión» vuelva. ¡Ya!