Díaz usa la Cámara como plataforma para la oposición a distancia a Rajoy

La presidenta de la Junta amaga con un recurso al Tribunal Constitucional por los Presupuestos Generales del Estado

Susana Díaz, ayer, en el Parlamento junto a Jiménez Barrios (izda.) y Juan Cornejo

La presidenta de la Junta amaga con un recurso al Tribunal Constitucional por los Presupuestos Generales del Estado

La sesión de control al Gobierno fue ayer inusual. Las preguntas que los líderes de la oposición dirigen habitualmente a la presidenta de la Junta a las doce del mediodía se trasladaron a primera hora de la tarde debido a que Susana Díaz tuvo que asistir junto a los Reyes eméritos a los actos conmemorativos del 25 aniversario de la Expo’92. Las votaciones del miércoles también quedaron alteradas por el homenaje del PSOE a la ex ministra Carmen Chacón. Así que el Pleno vespertino quedó descuadernado, arrancó con las condolencias por la pérdida de la dirigente socialista y continuó con una ráfaga de reproches de la presidenta de la Junta al Gobierno central que ya se han convertido en una suerte de música ambiental en el antiguo Hospital de las Cinco Llagas.

Susana Díaz está inmersa en plena campaña para hacerse con la Secretaría General del Partido Socialista. Queda un mes exacto –21 de mayo– para la celebración de unas primarias a las que Pedro Sánchez llega con más fuelle del que se esperaba. Y una de las debilidades de la jefa del Ejecutivo andaluz es la falta un «ring» político en el que contender directamente con el presidente del Gobierno, ya que no tiene escaño ni en la Cámara baja ni en la Cámara alta. A falta de este altavoz, Díaz está canalizando su oposición a distancia a Rajoy a través de dos plataformas fundamentales: el Parlamento andaluz y las decisiones que se toman cada martes en el Consejo de Gobierno.

Díaz aprovechó la munición política que le han aportado las inversiones recogidas en el Proyecto de Presupuestos Generales del Estado (PGE), ya que no se ajustan al peso poblacional que marca el Estatuto. Aunque ciertamente, la Disposición Adicional Tercera (DAT) del articulado andaluz tiene una vigencia de siete años. Expiró en 2014. En cualquier caso, Díaz afeó al Gobierno de la nación que no contemple un plan especial de empleo para la comunidad –crítica que compartieron Podemos e IU–, y se refirió al trato recibido con gruesas palabras: «Los Presupuestos son un atropello, están hechos con saña para castigar a Andalucía». Amagó incluso con la presentación de un recurso de inconstitucionalidad.

El líder regional de Ciudadanos, Juan Marín, reconoció, por su parte, que no le gustan las cuentas, pero le pidió a Díaz que «arrime el hombro» a través de la presentación de enmiendas, igual que está haciendo su partido a nivel nacional. «Tampoco nos gustaban sus presupuestos e intentamos mejorarlos. No se resigne porque con las lamentaciones no va a conseguir nada».

No es fácil para Ciudadanos mantener el equilibrio al servir de sostén tanto a Díaz –con el apoyo a su investidura y a dos Presupuestos– como a Mariano Rajoy. No obstante, ésta es una circunstancia que no modifica la crítica frontal de Díaz a las cuentas del Gobierno, que se encuentran en este momento en trámite parlamentario. «No me pida que apoye unos Presupuestos que maltratan a Andalucía. Lo que es malo para la comunidad nunca contará con el apoyo de esta presidenta», «no me pida que asfixie económicamente a Andalucía».

Las inversiones, en cualquier caso, no fueron el único frente de confrontación de Susana Díaz con el Gobierno central. La presidenta de la Junta pidió un nuevo modelo de financiación, una armonización fiscal y respondió a las críticas del coordinador general de IULV-CA, Antonio Maíllo, sobre el «desguace del empleo de calidad» aludiendo a una reforma laboral que consideró «nefasta» y que urge su «derogación». En cuanto a las situaciones de precariedad laboral que describió Maíllo, Díaz también puso la mirada hacia Madrid al recordar que es el Gobierno quien tiene las competencias para mejorar la inspección. Los líderes de IULV-CA y de Podemos no compraron el argumento. «El PP es un machaca, pero la reforma laboral del PP es hija de la Zapatero», respondió Antonio Maíllo.

El presidente del PP-A comenzó preguntando por la situación de la educación, pero el debate también derivó a los Presupuestos Generales del Estado y a los pactos que pudieron ser y no fueron en 2015 tras las últimas elecciones autonómicas. «Cuando habla le oímos más como candidata a secretaria general del PSOE que como presidenta de la Junta», le reprochó el líder del PP-A. «Usa Andalucía para hacer oposición al Gobierno de la nación y defenderse a sí misma. Es vergonzoso que la Junta esté al servicio de su ambición personal y no al servicio de la ambición colectiva de ocho millones de andaluces». Subió el tono en el cruce de reproches entre Díaz y Moreno, pero no llegó –como ya es habitual– a la atmósfera bronca entre Díaz y la líder andaluza de Podemos, que se acusaron mutuamente de «antisocialista» y «traidora».

Esta vez Susana sí se paró en los pasillos de la Cámara con los medios de comunicación. Y no fue precisamente para abordar un tema regional, sino para pedir la dimisión inmediata o el cese del fiscal jefe de Anticorrupción, Manuel Moix, por su presunta labor obstruccionista en la «Operación Lezo» en Madrid.