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«El hombre es el pecado de la mujer y ésta es el del hombre»

Su última novela rescata el lado canalla y cornudo de una profesión en extinción

«Hace años me adelanté al futuro de hambre que se nos venía encima y sólo ceno un yogur»
«Hace años me adelanté al futuro de hambre que se nos venía encima y sólo ceno un yogur»

SEVILLA- Una mala noche la tiene cualquiera, como tituló Eduardo Mendicutti su personal crónica del 23-F. De esas horas nocturnas suelen nacer mañanas de leche calentita y aliento avinagrado mientras se rebusca en la lucidez previa que dieron los sueños. Jesús María Amilibia (Bilbao, 1943) asegura que se ha retirado de la canalla y que sus mayores excesos no pasan de un yogur antes de encamarse. Para aniquilar al gusanillo, por las mañanas pasea pensando novelas como la que acaba de publicar, «Por una mala mujer» (Principal de los libros), en la que cuenta hasta dónde puede llegar la ambición periodística.

–Periodismo trufado de traición, sexo y mujeres. ¿ Es ésta una nueva visión de la profesión?

–La verdad es que la profesión no está para muchas visiones ni para contemplaciones. Igual es una visión errónea, como casi todo lo mío.

– A lo mejor por eso están cerrando tantas redacciones de periódicos.

–No sé si están cerrando muchas redacciones o eliminando gente de ellas, con lo cual dentro de nada todos los periódicos los harán becarios y saldrán como saldrán. O sea, que diría el otro.

–En el libro escribe que «un director de periódicos está destinado casi siempre a ser un cornudo». ¿Quién es la excepción que cumple ese casi siempre?

–(Risas) Es que yo pongo siempre «casi» porque no me gusta la generalización.

–Vamos, que son todos...

–Las excepciones son los solteros. ¿Tú eres soltero?

–Sí, pero no soy director de un periódico. ¿La mujer sigue siendo el pecado original del hombre?

–No, creo que es un pecado muy común. El hombre es el pecado de la mujer y ésta, el del hombre.

–¿Es más difícil ser periodista o escritor?

–Es muy difícil ser cualquier cosa, pero me parece que es más difícil ser escritor, aunque el periodismo es una mala escuela para ser escritor, porque tiende a la síntesis, a corregir muy rápido y a no corregir, porque nosotros escribimos y decimos «venga vale». Por eso, Hemingway aseguraba aquello de que «el periodismo es una buena profesión para bajarse a tiempo de ella».

–Larra escribió lo de «escribir en Madrid es llorar». ¿Ahora escribir es tragar?

–(Risas) Escribir es fácil, lo milagroso es publicar.

–¿Cómo nació «Por una mala mujer»?

–Porque yo por las mañanas camino tempranito, y en ésas, se me van ocurriendo cosas. A veces son cosas deleznables y otras salen buenas.

–Y entre paseo y paseo, una novela.

–Voy tomando notas, parezco un guardia urbano, y luego escribo.

–Vive en el más ascético periodismo.

–Exactamente, hace años me adelanté al futuro de hambre que se nos viene encima, por eso desde mucho tiempo atrás sólo ceno un yogur o una manzana como mucho antes de irme a la cama.

–Julio Sosa dice en el tango homónimo de su libro que «la violencia no gana nunca pleitos». ¿Está de acuerdo?

–Se ve que el autor de la letra ha leído poca historia, porque la violencia está presente en todo el periodo humano y ha ganado más de un pleito.

–¿Qué es lo que más añora de la vieja profesión?

–Pues la juventud y el que se pudiera beber, porque ahora te tomas tres «whiskies» y son tres días de UVI.

–¿La falta de alcohol ha contribuido a la decadencia del periodismo?

–¿Qué vamos a esperar de unas redacciones donde no se bebe, no se juega al póquer y nadie maldice?

–¿Cuál es el próximo reto de Amilibia?

–Yo ya no tengo retos.