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El impacto de la rebaja del impuesto de sucesiones será mínimo en 2018

La Junta prevé una merma de recaudación de apenas el 10 por ciento pese a la exención fiscal para las herencias de hasta un millón de euros

La Junta prevé una merma de recaudación de apenas el 10 por ciento pese a la exención fiscal para las herencias de hasta un millón de euros

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El Impuesto de Sucesiones y Donaciones ha sido el pilar central sobre el que ha pivotado la negociación de los Presupuestos de 2018. Ciudadanos puso encima de la mesa una sola petición para sentarse a negociar: que las herencias de hasta un millón de euros quedaran exentas del pago de este tributo. La Junta se resistió en un primer momento. Se abrió un periodo de suspense que tuvo una parte de mero «atrezzo», pero que sirvió para magnificar la principal conquista política de Cs en esta legislatura. La resonancia mediá-tica ha sido superior al impacto contante y sonante en unas cuentas públicas que este año alcanzan los 34.759 millones de euros. Un dato lo ilustra bien: la previsión de ingresos por el Impuesto de Sucesiones y Donaciones para el próximo ejercicio baja apenas 47 millones de euros. Esto es, un 10 por ciento respecto a lo fijado en 2017.

El crecimiento de la actividad económica fruto de la recuperación es «el principal factor de impulso de los ingresos del Presupuesto». Así lo recoge el Gobierno andaluz en el Informe Económico Financiero que acompaña las cuentas, que señala asimismo que «dicha mejora ha dejado margen al Gobierno andaluz para emprender una modificación del Impuesto de Sucesiones y Donaciones que permita aventajar la posición de esta comunidad en el proceso de competencia fiscal emprendido desde hace años». Eso sí, la Junta espera una armonización fiscal en toda España de este tributo por parte del Gobierno, que deberá sustanciarse en la reforma del nuevo modelo de financiación autonómico vigente desde 2009, tal y como sugirió la Comisión de Expertos.

La parte central de la reforma del impuesto de sucesiones que rige a partir del próximo 1 de enero es la mencionada exención fiscal para las herencias de hasta un millón de euros, siempre que los beneficiarios sean parientes directos y el patrimonio con el que cuentan de partida –preexistente– se encuentre también por debajo del millón. Además hay otros beneficios. La Junta corrige el error de salto, introduce bonificaciones autonómicas adicionales para personas con discapacidad y reduce en un 99% el pago de donaciones también hasta un millón de euros siempre y cuando el dinero se destine a la constitución o la ampliación de un negocio.

En total, el impacto estimado de todas estas medidas ronda los 90 millones de euros, de los cuales la mayor parte (83) se deben obviamente a la exención de las herencias por muerte de hasta un millón, según recoge el acuerdo presupuestario entre PSOE y Ciudadanos. La cifra es modesta puesta en relación con un presupuesto que se acerca a los 35.000 millones. Y la afectación será aún inferior en 2018 debido a los plazos para el pago por los que se rige este tributo.

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Hay un dato que conviene no perder de vista. Las personas que tienen que pagar el impuesto de sucesiones adquieren el compromiso legal en el momento que fallece el heredero y aceptan sus bienes. Ahora bien, cuentan con un plazo de seis meses para hacer efectivo el pago. Desde la Consejería de Hacienda apuntan a este periódico que es habitual que el plazo se estire hasta el final, por lo que en los seis primeros meses del 2018 las arcas autonómicas aún se estarán beneficiando del rebufo de las herencias materializadas en el segundo semestre de 2017. Por tanto, cuando se note el impacto será en los seis últimos seis meses de 2018 y ya plenamente durante 2019. No obstante, incluso en el peor de los casos, la Junta seguiría ingresando en torno a 300 millones de euros por el Impuesto de Sucesiones y Donaciones, que es una cifra nada despreciable si tenemos en cuenta que el impuesto de patrimonio, por ejemplo, supuso a la Junta en 2016 una recaudación de 80 millones de euros; y el canon de mejora del agua, que es una de las figuras propias que mejor comportamiento ha tenido en los últimos años, superó en poco los 120 en ese mismo ejercicio. Hay que tener en cuenta que tíos, primos, sobrinos, esto es, todos los que no sean parientes directos, seguirán abonando el impuesto de sucesiones. También ocurre por cierto en la Comunidad de Madrid, donde hay una bonificación del 99%.

Así las cosas, según se desprende del Presupuesto de 2018, la Junta prevé ingresar por el Impuesto de Sucesiones y Donaciones 390.456.210 euros, en torno a un 10 por ciento menos que la estimación inicial de 2017, que se elevó a 437,7 millones. Una cifra que se mueve en unos parámetros cercanos a los de 2016, que se cerró con 462,6 millones de euros.

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Ahora bien, cuestión distinta es lo que la Junta logra recaudar de manera efectiva. Es decir, descontando los impagos o los aplazamientos por disconformidad con la liquidación propuesta. Así, según aparece en los Cuadernos de Recaudación Tributaria de la Consejería de Hacienda, el Gobierno andaluz ingresó en 2016 –el último cerrado– un total de 379 millones y, en los ocho primeros meses de 2017 algo más de 243 millones. Paradójicamente, un 3,13 por ciento más que en el mismo periodo del año anterior, pese a que desde el uno de enero está vigente la primera reforma de este tributo consistente en aumentar el mínimo exento de los 175.000 a los 250.000 euros. El argumento en el que se apoya la consejería es el mismo: el previsible impacto se notará más en estos últimos seis meses del año.