Jaén

Fondos europeos para que el lince coma ternera de primera sin grasa

La Razón
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Ternera de primera sin partes grasas, pollo desviscerado sin piel y conejo muerto desviscerado, también sin piel. Toda la carne tiene que ser apta para consumo humano, por lo que ha debido pasar los mismos estrictos controles de calidad que imperan en el comercio. Ése es el menú destinado a alimentar a los linces del centro de cría en cautividad de La Olivilla (Santa Elena, Jaén). La Consejería de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente, a través de la Agencia de Medio Ambiente y Agua, ha licitado un contrato por 36.600 euros para alimentar a esta especie en peligro de extinción.

Las previsiones mensuales de consumo de carne oscilan entre 10 y 25 kilos de ternera; 50 y 70 de pollo; y entre 180 y 280 de conejo. El proveedor debe garantizar que «todos ellos serán aptos para consumo humano, habiendo pasado todos los controles y obtenido la certificación de las calidades exigidas a tal fin». Además, aclara que «cuando sean transportadas al lugar de entrega, este transporte deberá ser en vehículo isotermo o cualquier otro medio o dispositivo que garantice el control térmico en la cadena de transporte y envasado al vacío».

Por si estas exigencias fueran pocas, los controles en la alimentación de los linces van más allá. Personal de la Agencia de Medio Ambiente –un ente público dependiente de la Consejería– «comprobará de manera visual el estado de los mismos, retirando de las partidas de aquellos que presenten condiciones no aptas». También analizará «muestras destinadas a controles sanitarios que se realizarán por laboratorio competente». Igualmente, «los productos suministrados deben tener la mismas garantías sanitarias que los productos, y subproductos, de origen animal destinados al consumo humano».

El proyecto cuenta con financiación del Fondo Europeo de Desarrollo Regional.