Gordillo anima a la izquierda a no tener miedo «al recurso de la violencia»

El SAT estudia emprender acciones legales contra la UPO por «prohibir» el acto sobre el referéndum que se celebró en su sede

Miembros del SAT, con una papeleta del referéndum ilegal del 1 de octubre
Miembros del SAT, con una papeleta del referéndum ilegal del 1 de octubre

El SAT estudia emprender acciones legales contra la UPO por «prohibir» el acto sobre el referéndum que se celebró en su sede

El lema del acto ya era toda una declaración de intenciones: «1-O Empieza el#mambo». El cartel para informar sobre el referéndum en Cataluña tampoco se quedaba atrás: el portavoz del Secretariado Nacional de la CUP, Quim Arrufat; el estatal del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) convocante, Óscar Reina; los miembros de esa organización Néstor Salvador y Javier García; el ex diputado andaluz y alcalde de Marinaleda (Sevilla), Juan Manuel Sánchez Gordillo; la parlamentaria autonómica de Podemos Libertad Benítez, y Pilar Távora, de «Iniciativa Andalucista». Y las expectativas se cumplieron. En el aire, la creación de nuevas fronteras en la Península y una duda: si alguien impediría o no la celebración del encuentro.

No pasó. Se materializó, tras un cambio de escenario de última hora: el acto iba a tener lugar primero en la Universidad Pablo de Olavide (UPO) de Sevilla pero el SAT optó por trasladarlo a su sede local de la capital hispalense para no levantar más polvareda de la ya soplada antes de empezar y ante la amenaza de que la Fiscalía interviniera, aunque estudia, a tenor de lo anunciado ayer, acciones legales contra la «prohibición» del rectorado de la UPO de usar sus instalaciones. Hubo además una baja: Arrufat no apareció.

La activista y abogada Pastora Filigrana, que actuó de presentadora dejó claro de partida que el más del centenar de personas que, según la organización, se concentraron en la sede sindical, no estaba «desobedeciendo ninguna ley» y tras agitar conceptos vaporosos lanzó a los asistentes un interrogante: «¿Es necesario apostar por el derecho a decidir también en Andalucía?».

Távora respondió sin dudas: «Sí, hay que mojarse», aseveró. Pidió «desobediencia civil e institucional» ante lo que está pasando en Cataluña, a la que agradeció «haber abierto este debate territorial». «Estamos con el derecho de los pueblos europeos a decidir», dijo.

Reina sostuvo que era «un honor estar en espacios públicos comprometidos y dignos y que no cupiera la gente» que quería «decir basta a tanta cerrazón y tan poca democracia como está demostrando con sus colmillos», un «régimen del 78» que «no es limpio» y que acumuló «muertes y asesinatos». «Democracia significa voz del pueblo y la soberanía no es un hecho intocable», proclamó para añadir que las leyes «están para cumplirlas, pero siempre, no unas sí y otras no», censuró. Tras volver a comparar el referéndum andaluz de autonomía con el catalán que por ahora es ilegal, se preguntó hasta qué punto se ha llegado cuando «una simple papeleta imprimida en casa es una ilegalidad». Llamó a «romper las leyes injustas para adecuarlas a las necesidades de las personas». «Es hora de que el pueblo hable», dijo, y también abogó por «luchar» ya por una Andalucía «libre».

García introdujo críticas al PSOE de Susana Díaz que «ha tomado a Andalucía como su bastión» para llegar al resto de España. Auguró que el procés «se va a celebrar» hasta llegar a la independencia y tal vez, admitió, con cierta violencia de por medio.

«El Régimen del 78 está muerto», afirmó Benítez, quien tampoco rehuyó las críticas a una Díaz que «ha cerrado filas con Mariano Rajoy». «Cuarenta años de autonomía para ser más de derechas que Franco», deslizó la diputada de Podemos, quién comparó al PSOE con la película «Los otros», de Alejandro Amenábar, ya que «está muerto pero no lo sabe». Frente a una «Constitución marchita que se intenta sacralizar» y los «salvapatrias», animó a pelear con un poema en la calle por construir un nuevo espacio político para la región.

Sánchez Gordillo, por su parte, no evitó los roces. Fue el último en intervenir, pero el más rotundo. «El referéndum de Cataluña es un romper con un modelo de estado imperialista y terriblemente fascista», inició su turno de palabra. Dibujó un contexto en el que enmarcar el conflicto: «Una dictadura de un solo partido, el capitalismo», en la que los ciudadanos no tienen siquiera «derecho a la alternancia». «Aquí –en Andalucía– tenemos el capitalismo sonriente, que es el PSOE», matizó, liderado por una Díaz que «es más españolista que el brazo incorrupto de Santa Teresa de Jesús». Pero fue más allá, acusó a la izquierda de «haber sido cobarde». «Por qué tenemos miedo al recurso de la violencia», llegó a exponer. Y se explicó: «Resulta que si usamos la violencia los pobres, es terrorismo y si lo hacen los ricos es libertad infinita», aseguró, para afear la «tibieza» de algunos, incluida la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. Animó a quienes no creen en la Constitución del 78 a «jugar a romper» el modelo de Estado.