Opinión

La nueva estrella del flamenco

La Bienal del Flamenco está siendo una buena edición. Por supuesto que hay artistas que se echan en falta, no todos pueden estar, algunos prefieren venir cuando tengan algo nuevo que ofrecer, otros no están en su momento, los hay con más exigencias que las más grandes divas. Otros dirán que también sobran algunas o algunos. No creo que en el primer festival flamenco del mundo sobre nadie que provoque el interés del público, presentarse en donde están los mejores es un acto valiente por parte del artista nuevo, que recibirá los juicios de los que oficialmente saben de esto. En tal tesitura está Rosalía Vila y Tobella, que en breve tiempo se ha convertido en un auténtico fenómeno social. Este periódico, «ABC», «El País», las grandes cadenas de radio, le han dedicado grandes espacios. Alejandro Sanz, que tiene el alma y el corazón gaditano y flamenco, la considera la voz femenina más interesante en mucho tiempo. Más de 16 millones de reproducciones en YouTube de sus temas avalan la presentación de Rosalía el viernes 28 en el Café Alameda. Decía el director de la Bienal que la artista hubiese llenado cualquier local de gran aforo, dada la gran demanda que hubo desde el anuncio de su actuación, pero que ella aceptó venir a un local de pequeño aforo con respeto absoluto a todos los grandes artistas que forman la Bienal. Inteligente ella y su poderosísima casa de discos Universal. Escribía recientemente Fernando Iwasaki que el flamenco será totalmente universal el día que sea normal que vengan a cantar o a bailar flamenco a la Bienal, artistas de cualquier parte del mundo. Que sea una catalana con apellidos de la tierra, sin ser de etnia gitana ni descendiente de andaluces, es un comienzo, al tiempo que una lección en estos tiempos de nacionalismo a ultranza. El arte sí que es un diálogo entre personas de cualquier lugar o idea. A pesar de todo lo expuesto, me acojo a lo dicho por una grande, Niña Pastori, sobre Rosalía: «Me gusta como artista, pero no es flamenca».

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