La tasa turística de la discordia

El Ayuntamiento de Sevilla y la Junta, enfrentados por la posibilidad de cobrar un impuesto a los visitantes que iría destinado a promoción y mejora de los servicios.

El debate lo abrió Granada en el anterior mandato municipal y ahora lo recupera Sevilla.
El debate lo abrió Granada en el anterior mandato municipal y ahora lo recupera Sevilla.

El Ayuntamiento de Sevilla y la Junta, enfrentados por la posibilidad de cobrar un impuesto a los visitantes que iría destinado a promoción y mejora de los servicios.

El debate lo abrió Granada en el anterior mandato municipal y ahora lo recupera Sevilla, aunque en ambos casos la oposición es prácticamente idéntica. El concejal de Turismo del Ayuntamiento hispalense, Antonio Muñoz, ha encendido la polémica planteando la posibilidad de instaurar una tasa turística que «se destinaría íntegramente a promoción y a la mejora de los servicios». La iniciativa no sólo ha provocado el rechazo de los empresarios y de los partidos de la oposición, sino que, de paso, ha enfrentado al Consistorio y a la Junta –del mismo color político–, puesto que la Administración autonómica, en palabras del consejero del ramo, Francisco Javier Fernández, considera que este impuesto «puede poner en riesgo la competitividad de la oferta sin aportar nada nuevo al cliente».

De momento, el cruce de declaraciones no hace más que avivar el fuego, puesto que no hay ninguna postura en firme. Lo que sí está claro es el momento de bonanza que vive el turismo en la comunidad autónoma, con 26 millones de visitantes el año pasado, un 8,2 por ciento más respecto al año anterior.

Según Muñoz, se trata de un fenómeno que «se está extendiendo en la mayoría de las ciudades turísticas y que tarde o temprano también llegará a Sevilla». Un cálculo rápido le lleva a asegurar que, si cada turista paga un euro por noche en la ciudad, se podrían recaudar hasta cinco millones de euros al año. Ahora, el Ayuntamiento consigna en su presupuesto 800.000 euros para promoción. Consciente de la inquietud que genera la medida, sobre todo entre los empresarios, sostiene que éstos «deben estar tranquilos», porque se generaría un montante que iría destinado «a promoción, a rehabilitar el patrimonio y crear nuevos servicios turísticos».

Los hoteleros, por su parte, advierten de que otros lugares donde ya existe la tasa, como Barcelona, cuentan con precios «un 30 por ciento más caros», además de tener «otras vías de recursos». «En España no hay muchas más referencias», sostienen desde la Asociación de Hoteles de Sevilla y Provincia (AHS). Igualmente, señalan que los hoteles «ya pagamos impuestos importantes, afrontando incluso las subidas en el impuesto sobre bienes inmuebles».

La Junta sí se mostró tajante al asegurar que «en Andalucía no nos planteamos ningún sistema de tasas turísticas», de forma que «no es un asunto que esté en la agenda de la Consejería ni tampoco un debate que esté en el sector, ya que no se ha tratado en ninguno de los órganos de participación, como la propia mesa del turismo». Fernández, no obstante, puntualiza que no se tomará ninguna decisión «si no parte de un proceso de participación y consenso con todos los actores de la industria». Sí ve «más coherente», en palabras del consejero, confrontar con el Gobierno central y reclamar la reducción del IVA en turismo del diez al ocho por ciento.

En este debate también tercia el alcalde Granada, Francisco Cuenca, quien se muestra a favor de la iniciativa, siempre bajo el paraguas de la Administración autonómica. «Es beneficioso que se pueda establecer un nuevo marco normativo, siempre con consenso».