«La única opción que no cabe es que el caso pase a otro juez», señalan desde el CGPJ

El presidente del TSJA se reúne hoy con la magistrada que cubre a Alaya para abordar una solución definitiva a la baja

El consejero de Justicia y, detrás, el portavoz de la Junta
El consejero de Justicia y, detrás, el portavoz de la Junta

No se recuerda que ningún otro juez haya tenido la presión mediática que tiene en estos momentos Mercedes Alaya para reincorporarse al juzgado que instruye el caso de los ERE, del que hace cuatro meses que está fuera al sufrir unas fuertes cefaleas.

El juzgado de Instrucción número 6 de Sevilla está empantanado desde que Alaya se dio de baja a principios de septiembre. La presión sería otra si no se tratara del juzgado que se ocupa de la causa contra el ex presidente del Betis, de Mercasevilla y, sobre todo, del caso de los ERE fraudulentos. Este último es, con diferencia, el de mayor envergadura y también el de mayor repercusión. El sumario supera ya los 20.000 folios, la investigación abarca múltiples ramificaciones y ha puesto en la cárcel de forma preventiva a un ex director general y a un ex consejero. Ambos salieron tras pagar fianza.

La situación de «impasse» no puede prolongarse mucho tiempo más. La última baja presentada por Alaya fue de 20 días, pero no está claro que sea la última. El presidente del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), Lorenzo del Río, se reúne hoy en Sevilla con el presidente de la Audiencia provincial, Damián Álvarez, y con la juez de adscripción territorial Ana Rosa Curra, que actualmente está llevando en solitario el juzgado.

Hay varias opciones sobre la mesa, que ya se perfilaron en la reunión de la semana pasada entre el presidente de la Audiencia, la fiscal jefe y los dos fiscales anticorrupción. Una de ellas es la creación de un juzgado bis, una operación compleja porque supondría no sólo la dotación de otro juez, sino de toda la estructura, es decir, otra secretaria judicial y otros diez funcionarios. También se baraja destinar a este juzgado hasta tres jueces, para garantizar una situación de estabilidad hasta que se incorpore la juez titular. Hay que recordar que Alaya ya contaba con un juez de refuerzo, Iván Escalera, al que se le cumplió el contrato a finales del año pasado, de ahí que el TSJA designara a una juez de adscripción territorial, Ana Rosa Curra.

No obstante, «la única opción que no cabe es que el caso pase definitivamente a otro juez, por mucho que se prolongue la enfermedad de Alaya», asegura a este periódico un vocal del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ).

La misma fuente asegura que la opción más idónea es una estructura ampliada, con la actual juez de adscripción territorial más otro juez de refuerzo que se ocupe del resto de trabajo que vaya entrando. El juez de refuerzo tendría que pedirlo el TSJA al CGPJ. La creación de un juzgado bis se ha hecho y se hace, pero con otra problemática distinta. Por ejemplo con juzgados de lo Mercantil con un gran número de asuntos.