Lágrimas, nervios y sorpresa en el desalojo de la Corrala Utopía de Sevilla

Una vecina de La Corrala La Utopía en Sevilla, que ocupaba una treintena de familias, es consolada mientras abandona el edificio  tras el desalojo.
Una vecina de La Corrala La Utopía en Sevilla, que ocupaba una treintena de familias, es consolada mientras abandona el edificio tras el desalojo.

Las pancartas que llevaban casi dos años colgando de los balcones de la Corrala Utopía, en la avenida sevillana de San Lázaro, han sido lo último en abandonar el edificio, al ser retiradas después de que los vecinos desalojaran las viviendas rodeados de un amplio despliegue policial.

Las familias desalojadas de las viviendas que habitaban sin título alguno en los números 2, 4 y 6 de la avenida de las Juventudes Musicales, propiedad de una entidad bancaria, en la capital hispalense, se han encerrado en la Catedral de Sevilla, tras haber realizado una marcha a pie desde la Corrala Utopía, donde a primera hora de la mañana de este domingo se ha producido la operación de desalojo forzoso por parte de la Policía Nacional.

Así, fuentes de la Corrala han informado a Europa Press de que pretenden mantener el encierro en el templo "mientras no les propongan una solución". Y es que, como han alertado, "estamos en la calle, nos han echado de las viviendas y ahora no tenemos a donde ir".

"Nuestras opciones son pasar la noche al relente o en la Catedral", han asegurado los afectados, quienes han insistido en que "no se van a ir de la Catedral hasta que no lleguen a un acuerdo las administraciones y les den una solución".

Todo empezaba esta mañana en la capital hispalense con el desalojo del edificio. Las pancartas que llevaban casi dos años colgando de los balcones de la Corrala Utopía, en la avenida sevillana de San Lázaro, han sido lo último en abandonar el edificio, al ser retiradas después de que los vecinos desalojaran las viviendas rodeados de un amplio despliegue policial.

Más de una decena de furgones de la Policía rodeaban desde primera hora el edificio, del que las 22 familias que lo ocupaban desde mayo de 2012 han ido saliendo arrastrando maletas y bolsas en las que llevaban sus pertenencias y sin saber muy bien a dónde dirigirse, puesto que no han recibido una solución alternativa.

Llorando casi todos ellos y muy nerviosos algunos, a medida que iban saliendo del inmueble se abrazaban con los que les habían precedido y mostraban su sorpresa por una actuación que consideraban aparcada debido a las negociaciones abiertas entre la Junta y el Ayuntamiento sevillano para buscar una solución, tras la orden judicial del pasado 4 de febrero.

"Nos habían dicho que antes del día 13 habría algo y que se seguía negociando, no han querido esperar", ha dicho Toñi Rodríguez, que ha rechazado, como sus vecinos, la posibilidad de alojarse temporalmente en un albergue municipal: "Prefiero un colchón, lo echas en cualquier lado y duermes", ha dicho.

Carmen Ferrer, otra de las desalojadas, no disimulaba estar "muy nerviosa": "No creíamos que esto iba a llegar, porque estaban en negociaciones la Junta, el Ayuntamiento, el Defensor del Pueblo e Ibercaja, pero no estaba firmado el parar el desalojo y de palabra no se puede creer nada", se lamentaba.

"Yo a un albergue no me voy, no porque sea una deshonra, sino porque tengo 40 años cotizados y me merezco una vivienda y un techo, como alquiler social, porque he sido tan contribuyente como la que más", advertía Carmen, que tenía muy claras sus próximas horas: "Yo hoy duermo en la calle, ya he pedido mantas a la trabajadora social".

También Toñi insistía en la posibilidad del alquiler social y recordaba que habían querido "desde primera hora pagar agua, luz y un alquiler", pero que esa posibilidad fue rechazada, y pedía al Ayuntamiento que "mueva las listas"de aspirantes a una vivienda social, aunque de momento no les toque a los ahora afectados.

Tras advertir que van a "seguir luchando desde la calle", los vecinos se preguntaban dónde había algún representante de la Junta: "¿No viene ningún consejero del gobierno de progreso?", decía una de las personas que se han acercado hasta el edificio al conocer la noticia del desalojo.

Ana, de 69 años y cuyo marido, Pancho, de 72, ha sido trasladado al hospital tras sufrir un ataque de nervios, era más crítica con el alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido: "Él ya puede estar bien tranquilo viendo los pasos de Semana Santa en el palco con su familia y pensando que en la Corrala ya no hay problemas porque ya estamos en la calle", ha declarado.

El portavoz del grupo municipal de IU, José Manuel García -único representante público que ha acudido al desalojo-, ha calificado como "increíble"y "nefasta"esta decisión cuando las conversaciones iban "por buen camino"y ha apostando que "a estas familias hay que darles un realojo inmediato, máxime cuando el Ayuntamiento tiene 400 viviendas vacías".

A la indignación de los desalojados se sumaba un grupo de personas que desde la calle han proferido gritos de "vergüenza"dirigidos a los policías, que han detenido a un hombre que forcejeó con ellos cuando intentaba cortar el tráfico tumbándose en la calzada.

Acampada ante el Ayuntamiento

Las 22 familias de la corrala La Utopía por orden judicial preparan una acampada frente al Ayuntamiento hispalense para pasar la noche y han anunciado que permanecerán frente al edificio municipal hasta conseguir un realojo u otra solución a su situación.

"Estamos preparando una acampada ante el Ayuntamiento para pasar la noche y aquí seguiremos hasta que se nos garantice una solución", ha afirmado a Efe una de las portavoces de los afectados, que ha expresado su malestar con el trato recibido por el gobierno municipal.

Según ha relatado la portavoz, la acampada la llevarán a cabo la mayoría de las familias, aunque sin los menores, y ha vuelto a exigir una solución de realojo provisional, durante unos seis meses, en lo que "podría ser una especie de alquiler social".

"El Ayuntamiento tiene más de 400 viviendas sociales pero se niega a abrir la bolsa sin que haya un impedimento legal", ha censurado la portavoz, que ha denunciado el "hostigamiento"por parte del Consistorio que han padecido las familias desde que comenzó el conflicto con Ibercaja, la propietaria de los inmuebles que hoy han sido desalojados.