«Las familias pobres andaluzas reciben menos en neto que las catalanas»

Un profesor de la UPO combate con datos y gráficos la idea de que España, y en concreto Andalucía, «roba» a Cataluña

Cuando el independentismo catalán agita aguas suele escucharse el eco de afirmaciones como «España nos roba» o «Andalucía, la subvencionada». Sin embargo, los datos no siempre apoyan esa versión. El profesor de Economía de la Universidad Pablo de Olavide (UPO) de Sevilla Manuel Hidalgo publicó hace unos días en su perfil de la red social Twitter unas gráficas que indicaban otra realidad. De acuerdo a una de ellas, relativa a los impuestos netos por hogar y decil de renta –sector socioeconómico, el 1 representa a la población con la condición socioeconómica más vulnerable y el decil 10 a las personas de mayores ingresos– en Andalucía, Madrid y Cataluña –media española de 2009 a 2015–, se puede aseverar que las familias andaluzas aportaron más al Estado en neto –impuestos menos rentas monetarias recibidas– que las catalanas y las madrileñas «hasta el percentil 70». Esto es, «a similar renta –mismo decil–», los andaluces pagaron «más» que los catalanes comparado con lo que recibieron hasta un nivel de renta; a partir del percentil 70 al 90, «lo mismo»; y sólo entre los más «ricos» de los andaluces se pagó «en neto menos». A ello se suma la llamativa «concordancia que hay entre Madrid y Cataluña», según confirma Hidalgo a este periódico.

El profesor aclara a LA RAZÓN que su análisis está acotado al ámbito de «las transferencias monetarias», es decir, «no están contabilizadas, por ejemplo, la educación o la sanidad». Se mide lo que las familias reciben del Estado y lo que aportan a través de impuestos como el IRPF, los ligados al patrimonio o al capital... pero no el IVA. Y en cuanto a las transferencias, se computan «todas las prestaciones sociales, ya sean jubilaciones, desempleo, orfandad y otro tipo de ayudas familiares, al estudio...». Claros esos parámetros, ¿qué dice el gráfico? «Las familias pobres andaluzas reciben algo menos de dinero en términos netos que las familias pobres madrileñas o catalanas en similar situación. Sólo en el caso de los hogares más ricos pagan menos impuestos netos que los catalanas y madrileños», insiste. O, dicho de otro modo, «una familia andaluza con un nivel de ingresos determinados aporta tanto o más que una madrileña o catalana con el mismo nivel de ingresos». Hidalgo matiza que «es cierto» que, si se mira al global, «Andalucía tiene más gente que recibe que la que paga con respecto a otras regiones», pero eso se debe a que en la comunidad «existen más» núcleos familiares pobres que en Madrid o en Cataluña, como muestra otro de los gráficos que baraja.

Preguntado por si ese dibujo de situación cambiaría mucho si se consideraran la educación o la sanidad, el profesor de la UPO apunta que no, dado que lo que «nos cuesta a los andaluces» una y la otra «por persona» es «menor en ambos casos» que lo que destinan las otras regiones mencionadas. «La educación y la sanidad son ‘más baratas’ en Andalucía, que no es una comunidad cara en ese sentido», señala. Y recuerda también que, según los datos de las balanzas fiscales, la región es la séptima que «más recibe por cabeza», por detrás de «ceutíes, melillenses, extremeños, canarios, asturianos, castellano-leoneses, vascos y gallegos». «Somos la séptima región de España, sin contar las ciudades autónomas, en función de ingresos netos por persona», condensa.

Más allá de los números fríos, Hidalgo defiende que «es el Estado de Bienestar el que determina que las regiones paguen más o menos y éste está decidido a nivel individual, no de territorios».

«Incluso el gasto público que se destina a cada comunidad –añade el profesor– viene medido por una serie de criterios de población como son si hay más o menos niños, la dispersión de aquélla y otros similares, en su mayoría basados en gran parte en criterios casi demográficos».

Teniendo en cuenta el cruce de todos esos vectores, el profesor concluye que «si Cataluña paga más, es porque los catalanes son más ricos, pero es que además la región que más contribuye con diferencia es Madrid y lo hace porque acumula a gente que gana mucho dinero y paga más impuestos porque así está fijado en nuestro sistema fiscal. Y después Baleares, siendo Cataluña la tercera que más aporta por habitante». En ese punto anota una reflexión: «Madrid cuenta con lo que podría llamarse ‘efecto sede’ tanto de las administraciones públicas como de muchas empresas, lo que implica que se concentren allí muchos de los trabajadores mejor remunerados. Una circunstancia que luego Madrid compensa de alguna forma al resto de España a base de impuestos». Como lo hacen otras regiones «donde el nivel de vida es más alto que la media española como Baleares, entre otras razones en ese caso por el fuerte tirón del turismo». «¿Quién no lo hace tanto?», puntualiza: «Las más pobres. Vamos a pensar los motivos y en cómo cambiar esto si queremos, pero no es cierto que Cataluña sea la peor tratada o que se le discrimine. Le toca aportar al resto en función de cómo hemos diseñado el Estado del Bienestar», expone, para rematar: «La pregunta podría ser si queremos ser solidarios o no, pero es falsa la idea de que ‘España nos roba’ y los andaluces no tiramos de nadie».