Maeztu, abierto a reformar la Ley del Defensor, pero aún no da detalles

Los tres grupos parlamentarios alaban a Chamizo, pese a su salida de tono

Jesús Meztu, ayer en la Cámara andaluza
Jesús Meztu, ayer en la Cámara andaluza

Sevilla- Jesús Maeztu compareció ayer en la Comisión de Gobierno Interior del Parlamento, paso previo y protocolario antes de que los tres grupos, que ya han llegado a un consenso, voten el nombramiento en la Cámara autonómica el 12 de junio. No fue ayer el día de entrar en detalles sobre el funcionamiento futuro de la institución, sino de una mera toma de contacto. Los tres grupos alabaron la gestión de José Chamizo durante los últimos 17 años –pese a su salida de pata de banco de que el relevo lo habían propiciado la «chica de Presidencia y un psicópata del PP»–, desearon suerte al nuevo responsable de la Defensoría y Maeztu correspondió con buenos propósitos: «Necesitamos conciliar, acercar el Parlamento a la voz de la gente a través de las quejas. El Defensor es el brazo largo del Parlamento y el cuerpo son ustedes, los diputados».

Maeztu colgó los hábitos, pero tiene, al igual que Chamizo, una raíz eclesiástica que se nota en su discurso de homilía. Entre las metáforas, el portavoz parlamentario de IU, José Antonio Castro, bajó el balón al suelo y le preguntó a Maeztu por dos asuntos concretos. En primer lugar, si ha llegado el momento de modificar la Ley del Defensor del Pueblo andaluz para obtener más competencias. Y sobre la idoneidad de otros impulsos legislativos por parte del Ejecutivo, como la Ley de Inclusión Social recogida en el Estatuto de Autonomía de 2007 y que está a la espera de ser desarrollada.

La reforma de la Ley del Defendor ha cobrado actualidad después de que Maeztu asegurara recientemente que lo ideal sería que él pudiera nombrar a su equipo de adjuntos, en lugar de entrar por cuota de partido, porque si no cada uno mira por «su cortijo». Ayer evitó pisar este jardín. Y se salió asegurando simplemente que «a posibles modificaciones estaría abierto», aunque su intención no es en ningún momento invadir competencias del Parlmento. Los detalles los reserva –adujo– para una próxima comparecencia en la que ya se haya puesto al día y explorado la situación de la institución. Sobre la Ley de Inclusión Social tampoco quiso profundizar, más allá de resaltar su importancia.

En este sentido, el vicesecretario general del PSOE, Mario Jiménez, sí aseguró que hay que dejar a Maeztu que formule su visión de la institución, pero que es oportuno que no se le «impongan» los adjuntos. Hay que recordar que Chamizo entró en 1996 en la Defensoría como cuota PSOE. No es hasta mucho después cuando se crea la figura del adjunto para el Defensor del Menor y cada grupo –PSOE, PP, IU y PA, que ahora se elimina– tiene entonces un representante. La actual a propuesta socialista es Claudia Zafra.

Maeztu recordó sus tiempos de lucha en el Cerro del Moro, en Cádiz, durante la dictadura y los últimos diez años como Comisionado del Polígono Sur. «Estas zonas machacan, pero enganchan». En el contexto en el que lo expresó y por su buena relación con Chamizo, es difícil entenderlo como un reproche, pero dijo asimismo que «diez años es un buen termómetro para hacer lo que uno cree con ilusión y fuerza, y para no crear demasiados anticuerpos que impidan la renovación». Chamizo ha estado 17 años en la Defensoría y, no se va, lo echan después de cumplírsele el mandato. Al único político que dedicó un elogio fue a Valderas, por su «extraordinaria» labor como presidente de la Cámara a partir de 1994.