«Nos preocupa que en la gestión de Doñana prime la política»

Vista del espacio protegido de Doñana, en Huelva

El cese del biólogo Juan Carlos Rubio a finales de noviembre como director del Espacio Natural de Doñana, tras casi siete años en el puesto, se ha cerrado en falso, pese a que la consejera de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta, María Jesús Serrano, catalogó la salida de «ajuste» y la encuadró «dentro de la más absoluta normalidad».

Hoy se reúnen la comisión de Agua y la de Desarrollo Sostenible del parque y el viernes el Consejo de Participación, órgano rector del espacio natural, en su encuentro de diciembre. Lo habitual es que en ese ámbito se presente el informe del director del parque, que este año, sin él, se sustituirá por el del «equipo de gestión», según ha podido saber LA RAZÓN. Uno de los que asistirán a ese Consejo, Felipe Fuentelsaz, coordinador de WWF en Doñana, adelantó ayer a este periódico que su organización preguntará el viernes las causas del cese de Rubio, «a unas dos semanas de la reunión del órgano gestor del espacio natural».

Asegura que WWF desconoce aún los motivos que han provocado su marcha, así como el nombre de la persona que lo sustituirá. Falta de información que padecen también otros miembros del ente de participación como Ecologistas en Acción, según confirman fuentes del colectivo.

«Nos preocupa –apunta Fuentelsaz– que en la gestión del parque cada vez prime más la política que la conservación de Doñana y el que se haya convertido en habitual que las decisiones tengan que pasar por Sevilla, restando importancia a la dirección».

Exigirán a los representantes del Gobierno andaluz que concreten las razones de la destitución de Rubio, entre las cuales, esperan, «no esté que éste se opuso a algún proyecto como los de gas que se quieren llevar a cabo en el área protegida», desliza. En relación al sucesor del biólogo, lo tienen claro: «Queremos que el nuevo director sea una persona con experiencia suficiente para gestionar un espacio de esta envergadura y que no esté politizada. Alguien neutral, independiente, que ame Doñana y que no se dedique a mantener el tipo político».

A su llegada tendrá que afrontar las quejas del comité de empresa del espacio –cuya mayoría ostenta CC OO–, por «la situación de abandono» del coto.