«Para ser capitalista ahora no hace falta tener dinero»

Alberto San Juan-Actor

El actor presenta dos monólogos, «Rumbo a peor» y «Autorretrato de un joven capitalista español» en el Teatro Central.

–Dos monólogos para un mismo espectáculo durante más de dos horas.

–No tienen nada que ver entre ellos. El primero lo dirige Pablo Messiez y el otro yo.

–¿«Rumbo a peor» puede ser el título de la situación en la que se encuentra nuestro país en la actualidad?

–A pesar del título, es un texto poético y filosófico. Con sus pinceladas de humor, tiene un espíritu optimista y vitalista, pero con mucha ironía.

–Desde hace unos años, Beckett se ha recuperado. ¿Sigue vigente la obra del dramaturgo irlandés?

–Creo que su repertorio forma parte del repertorio dramático universal que nunca dejará de representarse. Puede haber etapas en las que se represente más o menos. Pese a ello, está en la cima de la literatura.

–Ha asegurado que «Rumbo a peor» nombra «aquello que nos resulta esencial, pero para lo que no tenemos palabras». Debe ser difícil llevarlo a cabo en un monológo, que se nutre de eso, de palabras.

–El director asegura que se trata de un concierto de palabras, en el que importa tanto el ritmo y la música, como su significado. Es un texto que se recibe tanto con la cabeza como a través de las sensaciones, pero todas las imágenes se provocan a través de las palabras. «Autorretrato» sí es más desenfado y tiene mucho más diálogo. Soy yo hablando de mi vida y de la actualidad de mi país. Sobre todo, me centro en el periodo de la Transición, en el Rey y en los políticos de ese tiempo.

–¿Qué visión se ofrece de esa etapa?

–Pues muy crítica. No se hacen muchas afirmaciones, pero sí preguntas. La principal es si todo lo que estamos sufriendo ahora es consecuencia del diseño social realizado en la Transición y no contado.

–¿Cuál fue ese diseño?

–Favorecer a unos pocos a costa de todos y para conseguirlo impedir la participación de todos en el debate sobre la sociedad que se quería construir. No solamente eso, sino engañar, en especial, por los supuestos líderes de los partidos de izquierdas. Los franquistas eran coherentes con sus propósitos declarados pero los grupos de izquierda no eran ni coherentes ni honestos.

–¿Cree que es necesario que la actualidad llegue a los teatros?

–Sí, vivimos una situación de emergencia total y debe ser abordada por todos los ámbitos de la sociedad. Es más, el teatro, como dijo Shakespeare, debe ser un espejo para reflejar a la propia sociedad lo que es.

–Habla de un «joven capitalista». Con las actuales cifras de paro juvenil debe haber muy pocos en España.

–Para ser capitalista ahora no hace falta tener dinero, sino servir desde puestos muy distintos. No estoy diciendo que hable de los jóvenes, soy yo el joven capitalista.