Reforma electoral a la carta

La Razón
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El bipartito andaluz afrontará en los próximos meses nuevas tensiones entre sus socios de Gobierno. La marcha de José Antonio Griñán y el relevo por Susana Díaz sólo será el inicio de un nuevo periodo en el que PSOE e IU jugarán sus cartas de cara a las próximas elecciones autonómicas. Ambos luchan por el mismo electorado y llegará el momento en el que tendrán que escenificar la ruptura para posicionarse ante los votantes. El problema es que antes de que eso se produzca hay un escollo que salvar: la reforma de la Ley Electoral. En el acuerdo que firmaron ambos partidos políticos tras las elecciones andaluzas que ganó el PP sin mayoría absoluta se recogía expresamente la modificación de la Ley Electoral «al objeto de mejorar la proporcionalidad en la representación parlamentaria». No será fácil. La todavía consejera de Presidencia ya aseguró hace meses que no se trataba de una cuestión «prioritaria». En su momento, Griñán dijo que cualquier cambio en las reglas del juego debía de contar con el apoyo de todos los partidos políticos, incluido el PP. Será, por tanto, uno de los retos de Díaz en los próximos meses: pactar un acuerdo con su socio de Gobierno; tratar de ampliar el consenso al resto de fuerzas; o dejar la actual ley como está. El coordinador de IULV-CA Antonio Maíllo ha recordado que afrontar esa modificación es «importante» y forma parte de un proceso de «regeneración democrática». Los izquierdistas tratarán de hacer una reforma a su medida y será responsabilidad del PSOE garantizar la estabilidad del sistema electoral andaluz. De momento, ambos apuestan por un Grupo de Trabajo que estudie los cambios: sin unanimidad, que no pase de ahí.