Política

Sánchez: «No se puede despreciar a Andalucía y luego aspirar a gobernarla»

Susana Díaz, con el presidente del Gobierno en Chiclana, se viene arriba: «Vamos a ganar porque le da la gana a los andaluces»

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (c), la presidenta de la Junta de Andalucia, Susana Díaz y el vicepresidente de la Junta, Manuel Jiménez durante un mitin en Chiclana
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (c), la presidenta de la Junta de Andalucia, Susana Díaz y el vicepresidente de la Junta, Manuel Jiménez durante un mitin en Chiclana

Díaz: "Vamos a ganar porque le da la gana a los andaluces"

Hay risas gozosas y sonrisas de cartel como las desplegadas ayer por el secretario general del PSOE y presidente del Gobierno central, Pedro Sánchez, y la presidenta de la Junta de Andalucía y candidata socialista a la reelección, Susana Díaz. El primero ha irrumpido por primera vez en la mañana de hoy en la campaña electoral para participar en un acto celebrado en una de las bodegas más añejas de la localidad gaditana de Chiclana de la Frontera, punto fuerte del «sanchismo» en la comunidad, y lo ha hecho para sostener que «no se puede despreciar a Andalucía», quedándose en las descalificaciones o sin proyecto para ella, y «luego aspirar a gobernarla».

En el escenario y tras un telón de fondo verde de potencia química, Sánchez ha defendido que se necesita una «mayoría rotunda» del PSOE para esquivar el «bloqueo parlamentario». Ha afeado a PP y Ciudadanos (Cs) que hayan abandonado la «moderación», lo que «está haciendo que crezca la extrema derecha en nuestro país» por su «irresponsabilidad política». A su juicio, «no hay cabida» en Europa, España y Andalucía «para los discursos machistas, xenófobos y excluyentes».

Sánchez ha garantizado que su Ejecutivo cumplirá con el Estatuto autonómico en cuanto a la inversión por porcentaje de población y sacará adelante un «aumento importante» del salario mínimo interprofesional (SMI) con o sin el apoyo de la derecha, que la revalorización de las pensiones será una realidad, consiga o no aprobar sus Presupuestos, y que en 2019 «el dictador saldrá del mausoleo». Ha mantenido que «hay que ganar una década» para las generaciones futuras y en eso, ha dicho, «está el Gobierno», que «es feminista», por lo que se encargará de que «cuando ella dice no es no y eso tiene que estar en el Código Penal también», de pelear contra las brechas salariales y de «equiparar los permisos de maternidad y paternidad». Tras presumir de haber revertido los recortes educativos y de poner fin a la Lomce, ha centrado la tarea en materia educativa en «prestigiar» ahora «la formación profesional». Entre los retos además ha situado la aprobación de un plan de empleo para la gente joven, un registro de horas extraordinarias o la eliminación de los aforamientos políticos.

Ha querido terminar dando las gracias a los militantes socialistas que nunca perdieron la esperanza cuando se dijo que el futuro ya no era del PSOE. «Aquí estamos otra vez», ha aseverado antes de instar a que nadie se quede en casa el 2 de diciembre.

Díaz, por su parte, ante unas mil personas pertrechadas con banderas rotuladas con «Andalucía PSOE» y después de un momento de tensión que se produjo a golpe de gritos y levantada de un cartel en el que se podía leer «Susana corrupta, voto nulo» por parte de una mujer que fue expulsada de la sala, ha reiterado que la suya será una campaña «en positivo» y con «acento» autonómico. «Vamos a ganar porque le da la gana a los andaluces», ha llegado a proclamar, «no hay otro secreto que la voluntad libre de los andaluces», ha rematado, en referencia a las continuas alusiones al voto cautivo en la región. Con todo, ha advertido de que el PSOE tiene que lograr una victoria que permita una “mayoría amplia” para que nadie “pare al Gobierno” ni “la capacidad de crear empleo y de recuperar derechos” con el fin de que “los andaluces vivan mejor”. “No os relajéis porque cuando la derecha está rabiosa no tiene límites”, ha avisado. “Quiero ganar bien para que nadie impida que sigamos avanzando”, ha reiterado, entre nuevas promesas como la de que se digitalizarán las listas de espera de la sanidad, lo que permitirá que se consulten, y guiños a las monitoras escolares y a las cuidadoras de la dependencia, en mitad de una nueva interrupción provocada esta vez por un asistente que se sintió mal. Ha anunciado incluso que pretende abolir la prostitución, que en numerosas ocasiones se ejerce en locales que «todo el mundo sabe dónde están» y en los que hay «niñas y mujeres».

Se ha dirigido a Sánchez para bromear con que si lo comicios andaluces se consideran «la primera vuelta» de las generales, cree que se lo van a «poner bien sencillo». «Vamos a ganar”, ha gritado.

Las referencias a Navantia y al Campo de Gibraltar fueron constantes y arrancaron aplausos. Entre el público escuchaba con gesto atento la ministra de Hacienda, María Jesús Montero. Está por ajustarse una segunda intervención del presidente del Gobierno en la contienda política previa a los comicios que se celebrarán en la comunidad el próximo 2 de diciembre, debido a sus compromisos institucionales.