Un bolso regalado «por amor» y horas después «robado»

La ex alcaldesa popular niega ante el jurado el delito de cohecho que permitió expulsar al PSOE de la Alcaldía en 2005

Ana Hermoso, durante la primera sesión del juicio en la Audiencia de Sevilla
Ana Hermoso, durante la primera sesión del juicio en la Audiencia de Sevilla

La ex alcaldesa popular niega ante el jurado el delito de cohecho que permitió expulsar al PSOE de la Alcaldía en 2005.

El estreno de la jueza Mercedes Alaya en un juicio con jurado popular en la Audiencia de Sevilla no pudo ser más parecido a un culebrón. Muy diferentes a las macrocausas que la magistrada acostumbraba a instruir en el Juzgado Nº6. Una historia de amor prohibido, un bolso de Loewe como epicentro, varias grabaciones no aceptadas como pruebas y una supuesta trama política para despojar de la Alcaldía al partido socialista en 2005 aderezan el llamado «caso Bormujos». Y la ex alcaldesa popular Ana Hermoso, en el banquillo defendiendo su inocencia frente a las acusaciones de cohecho de la Fiscalía, que pide un año de cárcel para ella y seis años de inhabilitación para empleo o cargo público, al margen de 500 euros de multa.

Hermoso, que llegó a los juzgados sonriente y con un bolso de Tous, narró una vez más que en 2003 inició una relación sentimental «esporádica» con el empresario Jesús Calvo Soria, cuando éste fue a Bormujos a realizar sondeos electorales. Y que fue después de la moción de censura que arrebató la Alcaldía a Juan Antonio Iglesias, cuando en un «viaje de placer» a Madrid y durante una cena en la que estaban presentes otras personas como el empresario Eusebio Gabiño y su mujer, Calvo Soria «tuvo a bien tener un detalle» y le regaló el bolso de Loewe –con un valor de 180 euros– que «ni por asomo tenía que ver» con la maniobra que provocó el cambio de gobierno en el municipio sevillano. En su exposición de los hecho, Hermoso llegó a decir que Calvo Soria le pidió dos veces matrimonio. Tras recibir el regalo, «le di un beso, las gracias y le dije ‘te quiero’, pues en esa época estaba enganchada a ese señor». La ex alcaldesa, para más inri, señaló que denunció a la Policía el robo del bolso en cuestión de horas después. La tensión en la sala se elevó cuando Hermoso tuvo que responder a las preguntas del fiscal. La ex regidora rompió a llorar al ser cuestionada por su aventura «extramatrimonial»: «Tras once años, que tenga que hablar de mi vida privada delante de toda España me parece ya de misericordia; se ha hecho mucho daño a mi familia y a mucha gente». «Parece que soy la única española que no tiene derecho a mi privacidad», respondió al abogado del PSOE, que ejerce la acusación popular, al dudar sobre el inicio de la relación con Calvo Soria. Este hecho provocó la intervención de la jueza quien lamentó que tuviera que «ventilar su vida privada», pero le recordó que su defensa había «introducido ese elemento» para solicitar la libre absolución.

El testimonio de Calvo Soria sirvió para ratificar el relato. «Manteníamos una relación discreta, sin llamar la atención». El bolso «le encantó», pero «se lo robaron a los diez minutos». El empresario admitió que «se enamoró» de ella.

Eusebio Gabiño, el empresario que realizó la controvertida grabación, declaró en la instrucción que el bolso fue un «premio» por apoyar la moción, pero ayer en el juicio dijo que entonces estaba en tratamiento y que no recuerda lo que dijo.

Alaya declara impertinentes las preguntas sobre las grabaciones

Alaya, un día más en el foco mediático, tuvo que intervenir para impedir que la Fiscalía y la acusación particular preguntaran sobre las grabaciones en las que Hermoso admitiría el delito, pues el TSJA no dio validez a las mismas. Fue la jueza la que cuestión a la acusada si «en alguna ocasión» reconoció a Eusebio o Diego Gabiño que el regalo fue por apoyar la moción. «Jamás», respondió Hermoso. Las partes presentan hoy sus informes finales y el veredicto se conocerá la semana que viene.