Una soldado denuncia haber sido violada por sus compañeros

La mujer, que al día siguiente se despertó con las medias bajadas y sin acordarse de nada, pudo ser drogada con burundanga

Vista de la entrada a Bobadilla, la localidad malagueña de Antequera, donde ocurrieron los hechos/Efe

La mujer indicó en la denuncia que el 10 de diciembre fue «a tomar unas cervezas con varios compañeros y le introdujeron unas sustancias en su bebida», asegurando que «la rodearon y empezaron a meterle mano».

Un soldado del cuartel aéreo de Antequera (Málaga) se encuentra en libertad con cargos tras ser denunciado el pasado septiembre por abusos sexuales a una compañera militar, quien posteriormente dijo haber sufrido una violación grupal en el mismo acuartelamiento.

Fuentes policiales han informado hoy a Efe de que el arresto se produjo el pasado diciembre tras la denuncia sobre la supuesta agresión sexual formulada tres meses antes y que el soldado prestó declaración ante la Policía Nacional sin pasar a disposición judicial, aunque se puso en conocimiento del juez.

La mujer soldado del Ejército, perteneciente al acuartelamiento de Bobadilla, en la localidad malagueña de Antequera, denunció el pasado mes de diciembre haber sido agredida sexualmente por varios compañeros de cuartel, hechos que investigan varios órganos jurisdiccionales.

Según dio a conocer ayer «Espejo Público», de Antena 3, programa que exhibió las sucesivas denuncias, los hechos ocurrieron la noche del pasado 10 de diciembre cuando la soldado decidió salir a tomar «unas cervezas» con varios compañeros de cuartel para celebrar el Día de la Patrona del Ejército del Aire: la Virgen de Loreto.

Una vez en el establecimiento, sus compañeros le rodearon «y empezaron a meterle mano» hasta que, sobre la una de la madrugada aproximadamente, llegó a la base militar, «un poco perjudicada». La soldado reconoce que desde las doce de la noche más o menos no se acuerda «de nada», salvo de haber ido al cuarto de baño de madrugada.

Sustancias en la cerveza

La denunciante, que dio positivo en un test de detección de sustancias de abuso con efectos similares a la burundanga, apuntó que al día siguiente de lo ocurrido se despertó «con las medias bajadas, con un fuerte dolor de cabeza, un hematoma y molestias en el pecho» tras lo cual habló con una compañera a quien le contó, junto al cabo mayor, lo ocurrido. Éste último fue quien le ofreció someterse al citado test, a lo que accedió para tener pruebas de lo que había ocurrido.

A partir de entonces y en una primera denuncia, la militar reveló que los acusados introdujeron «sustancias» en su bebida que provocaron que la cerveza tuviera un «sabor amargo» si bien en ese momento no le dio importancia. En cambio en la segunda denuncia, elevada diez días después, dijo haberse sentido como un «cacho de carne». Ya en una tercera denuncia recordó que la habitación «estaba a oscuras y la segunda persona era más grande que la anterior».

Fue un superior quien le advirtió de la idoneidad de denunciar lo ocurrido ante la Policía Nacional de Antequera, que remitió los hechos al Juzgado de Instrucción número 1 de la localidad, que incoó diligencias previas, al tiempo que la justicia militar abrió una investigación para esclarecer los hechos, que tutela el Juzgado Togado Militar número 24 de Sevilla, que ya ha recogido varios testimonios, entre ellos el de la propia denunciante.

Su segunda agresión

Se da la circunstancia de que la soldado declaró ante el juez haber sufrido otra agresión sexual en septiembre dentro del cuartel que investiga el Juzgado de instrucción número 2 de Antequera, según informó ayer el Ministerio de Defensa en un comunicado.

Así las cosas, las diligencias previas de la Jurisdicción Militar se están tramitando de forma paralela a las del Juzgado de Instrucción número 1 de Antequera, mientras que el Juzgado de Instrucción número 2 de Antequera se halla en proceso de inhibición a favor del Juzgado Togado Militar número 21 de Sevilla, y se está a la espera del informe que emita al respecto el Ministerio Público.