Yo, el perpetuo

“Gordillo se autodefine como 'una mezcla de Jesucristo, Gandhi, Marx, Lenin y el Che Gevara”

“Gordillo se autodefine como 'una mezcla de Jesucristo, Gandhi, Marx, Lenin y el Che Gevara”

Decir Juan Manuel Sánchez Gordillo equivale a decir alcalde de Marinaleda desde hace 40 años menos una semana. En otros 30 ayuntamientos de España, entre más de ocho mil y ningún otro en Andalucía, gobierna el mismo regidor desde las primeras elecciones municipales (3 de abril de 1979) del postfranquismo, lo que no deja de constituir una anomalía de dudosa calidad democrática que entronca directamente con la tradición caciquil de esta región, que ha sido renuente a la alternancia de un tiempo a esta parte, más o menos desde la Segunda Guerra Púnica. Cuando, formando parte de una plataforma llamada Candidatura Unitaria de Trabajadores, agarró las riendas del municipio, era un «maestroscuela» idealista lejos de la treintena; hoy, para que se haga el lector una idea de cuánto degeneran las neuronas al contacto prolongado con el poder, es un iluminado que, a estas alturas de la película, aún se declara comunista y se autodefine como «una mezcla de Jesucristo, Gandhi, Marx, Lenin y el Che». No existe industria del crimen a gran escala sobre la faz de la tierra, desde ETA a la yihad y del narco bolivariano hasta Pol Pot, a la que no haya ligado íntimamente su espíritu y encendidamente su discurso. El tío está bastante «pallá», o sea, pero sus vecinos lo siguen eligiendo con mayorías aplastantes, sin que jamás hayan podido probarse las acusaciones que sus sucesivos opositores han ido formulando sobre el grado de presión ejercido para consolidar la fidelidad de los votantes: una delgada línea separa la campaña agresiva de la mera coacción. Electrón libre en todas las coaliciones de la izquierda más extrema –ahora anda más o menos amigado con Teresa Rodríguez–, se presenta a la reelección en mayo, por supuesto que sí, sin que quepa la menor duda acerca de su continuidad.