Alberto Mata, entre los mejores abogados del mundo con el Premio del Colegio Internacional

El joven abogado zamorano Alberto Mata, en su despacho de Gómez-Acebo&Pombo, en Madrid, con su premio
El joven abogado zamorano Alberto Mata, en su despacho de Gómez-Acebo&Pombo, en Madrid, con su premio

Alberto Mata Rodríguez se ha convertido, con 30 años, en el abogado joven del año por su excelencia en el trabajo, logros en su carrera profesional y compromiso ético. Se trata del premio «Outstanding Young Lawyer of the Year in Recognition of William Reece Jr», que concede la International Bar Association, o lo que es lo mismo el prestigioso Colegio Internacional de Abogados.

La vida, el trabajo, llevaron a Alberto Mata a vivir en Madrid. Pero se siente sanabrés de corazón. Basta charlar con él un momento para notarlo. Sus raíces están en Trefacio, en pleno Parque Natural del Lago de Sanabria, y hasta allí se escapa siempre que puede. «Este mismo fin de semana lo ha pasado allí -explica-, porque siempre que necesito recuperar el aliento, aparcar esta vida loca un tiempo, me refugio en este lugar, donde la gente se preocupa por ti y, la verdad, me encanta esto».

Ese carácter, asegura, ha influido en su forma de ser. Alberto se define como «extrovertido, abierto, muy social, como los sanabreses» y asegura que lo que más le atrae de la zona de Zamora es que en sus pueblos la gente tiene acceso a todo el mundo. «Mis abuelos eran de Trefacio y allá -asegura- voy todos los veranos en el mes de agosto, tras haber acudido, en julio, a países como Irlanda, Estados Unidos o Canadá».

De su familia, recuerda, heredó un concepto clave: que la formación es importante. «Todos mis tíos cursaron estudios universitarios, en una época en que no era lo más común, al menos por parte de una familia que vivía en un pueblo», asegura. Pues bien, Alberto, no ha pasado de estudiar, en España y el exterior. En COU marchó a Estados Unidos y posteriormente inició su carrera de Derecho y Administración de Empresas en la Universidad Carlos III de Madrid.

Y asegura que, pese a que no dispone de tiempo para acometer una nueva carrera universitaria, «el reciclaje es muy importante en mi profesión», lo que explica argumentando que «los abogados tenemos siempre en mente la necesidad de conocer más, porque las normas cambian, los clientes también, las oportunidades de negocio varían y debes de estar al día». La formación, agrega, es clave dado que la exigencia es enorme para con el cliente.

Lanzarse al extranjero

Sus pasos por el extranjero, asegura, le han permitido aparcar complejos y miedos y a tomar aire para enfrentarse a nuevos desafíos. «Me ha servido para afrontar muchos retos de forma directa y con otra energía, ya que la experiencia internacional me ha permitido disponer de una mentalidad abierta para buscar nuevas oportunidades en España, pero también en el exterior».

De hecho, Alberto está empeñado en acceder a un puesto del bufete en que trabaja desde 2007, Gómez-Acebo&Pombo, en las ciudades de Londres o Nueva York, «en un par de años o tres». «Hasta ese momento, quiero estar en las operaciones relevantes que se realizan en España y seguir haciendo mi trabajo lo mejor posible».

Preguntado sobre la realidad que viven muchos jóvenes que han de coger las maletas para irse fuera, Alberto señala que «deben ser valientes, confiar en sí mismos, porque estamos muy preparados, mucho más que generaciones anteriores» y ese bagaje, afirma, «lo acaba reconociendo el mercado, que sí valora los esfuerzos».

Alberto se refiere, por otra parte, al premio que acaba de lograr. «He pasado por tres etapas. La primera, de sorpresa, porque este colectivo es muy profesional; a continuación, he sentido una felicidad enorme, sobre todo por lo que me han transmitido amigos y familia; y ahora, estoy en una fase de responsabilidad, porque hay estudiantes que me llaman para pedirme consejo, gente que tiene organizaciones que me pide apoyo...»

De su día a día, confirma tener«un trabajo intenso, que busca excelencia, al que he de dedicar muchas horas al día», porque la claves es «acompañar al cliente desde el principio al final, estar muy centrados en atender sus necesidades jurídicas». Su especialidad son la Banca y el Mercado de Capitales. «En los últimos años me he dedicado, sobre todo, a la financiación de proyectos, activos, refinanciaciones y reestructuraciones, y de éstas ha habido bastantes», confiesa.

Su compromiso es evidente. «Cuando hay trabajo no se mira el reloj, porque la obligación no es la que te impone el jefe, sino la que tú te marcas con respecto al cliente». De hecho, incide, «si quien te ha contratado necesita algo, lo tienes que hacer bien, en tiempo y forma, con excelencia y de manera que le aportes comodidades».

Voluntariado

Alberto siempre ha estado comprometido con su entorno. Colabora con la Fundación Fernando Pombo -que presta asistencia jurídica gratuita a entidades no lucrativas que atienden a colectivos desfavorecidos-, con la Junior Achievement, que promueve el emprendimiento entre los más jóvenes y con la Rotary Internacional.

De hecho, asegura que el voluntariado ha estado muy presente en su vida. Antes y después de empezar a trabajar. «En Emiratos Árabes, Reino Unido y Noruega organicé conferencias para estudiantes», recuerda, lo que ha dado paso, ya ejerciendo, al aseguramiento jurídico probono.

En su mesilla tiene, actualmente, un texto de la Escuela de Negocios de Harvard titulado «Managing yourself», dado que, confiesa, es un devorador de libros de liderazgo y gestión, además de textos legales.

Se confiesa madridista -«Suelo ir al Bernabéu todos los domingos, desde hace años»- y un amante de los deportes. También de la música. Ha sido integrante de la banda «Mind the GAP», que representó al bufete en que trabaja en los conciertos benéficos «Rock & Law».