Política

Alonso-Cortés pone en valor los siglos de tradición de la Semana Santa de Rioseco

El pregonero y cofrade de Jesús Nazareno de Santa Cruz apela a «renovarse en lo religioso» en estos días

Aurelio Alonso-Cortés durante su pregón en la iglesia de Santa María de la Semana Santa de Medina de Rioseco
Aurelio Alonso-Cortés durante su pregón en la iglesia de Santa María de la Semana Santa de Medina de Rioseco

La Semana Santa del municipio vallisoletano de Medina de Rioseco es especial. La tradición y la fe que ha pasado a lo largo de los siglos de padres a hijos así lo atestigua, y la emoción que emana de cada uno de los hermanos cofrades cuando llevan a hombros su paso es imposible de describir si no se vive.

Uno de esos hermanos, concretamente del Jesús Nazareno de Santa Cruz, es Aurelio Alonso-Cortés Concejo, pregonero de la Pasión riosecana este año y auditor en excedencia del Cuerpo Jurídico de la Defensa.

Frente al paso elegido por él mismo, en el que se ve a Cristo ya agotado, camino del Calvario, apeló en su discurso a vecinos y visitantes a ayudar al prójimo necesitado como hizo Simón de Cirene, «que ayudó a Jesús a levantarse aunque solo pasaba por allí» y a renovarse -«ahora que todo se renueva y no siempre a mejor»- en lo religioso, participando de forma intensa y reflexiva en «nuestra Semana Santa, que cuenta con seis siglos a sus espaldas».

Asimismo, afirmó que «la resurrección de Jesús garantiza la nuestra y nos impulsa y estimula a superar, con renovada voluntad, las dificultades y problemas del día a día».

Ante los cientos de personas que se congregaron para compartir el punto de salida de estas fechas, cargadas de sentimiento, Alonso-Cortés destacó que la Semana Santa permite recordar que los conflictos sociales y políticos «no tendrán solución si solo se pretende conseguir el bien material», por lo que llamó a reflexionar y resucitar «los valores morales».

Del mismo modo, puso de relieve el «espíritu de igualdad que impregna las cofradías», fomentado por ese proceso, llamado «tallado», en el que se equiparan las diferentes alturas para que «todos se muestren iguales ante Dios». «Aquí el 85 por ciento de los habitantes son cofrades, algo totalmente extraordinario y que demuestra el compromiso de los riosecanos con su Semana Santa, única en imaginería y legado», concluyó.