El Papa felicita al arzobispo Fidel Herráez y a los amados hijos de Burgos

La Catedral de Burgos se quedó pequeña para conmemorar las Bodas de Oro de su ordenación sacerdotal

El arzobispode Burgos, Fidel Herráez, durante la eucaristía para celebrar las Bodas de Oro de su ordenación sacerdotal /Ricardo Ordóñez/Ical
El arzobispode Burgos, Fidel Herráez, durante la eucaristía para celebrar las Bodas de Oro de su ordenación sacerdotal /Ricardo Ordóñez/Ical

El Papa Franciscco felicitó al arzobispo de Burgos, Fidel Herráez, por sus 50 años de sacerdocio que celebró ayer sábado en un acto religioso en la Catedral de Burgos al que han acudido, entre otros, el presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, y el excardenal de Madrid, Antonio María Rouco Varela.

A través de una carta que se leyó durante la ceremonia, el Papa Francisco expresó su «gozo por ver a uno de mis hermanos caminar en la verdad», al tiempo que envió a través de esas línas su «felicitación por una vida de esfuerzo en la enseñanza» y por su «compromiso» en su trabajo dentro de los arzobispados de Madrid y ahora en Burgos, donde, recordó «yo mismo te llamé para encargarte esta labor», informa Efe.

Por su parte, Fidel Herráez quiso agradecer «muy de corazón» las palabras de Francisco I, las cuales, reconoció «no esperaba», al tiempo que también ha tenido un especial reconocimiento a todas las personalidades eclesiásticas, autoridades civiles y militares que quisieron acompañarle en este día «tan especial» para él.

Durante su homilía, el arzobispo de Burgos recordó «cómo Dios me llamó con claridad a los 11 años con la misma fuerza que me ha acompañado durante los últimos 62», y tuvo un recuerdo para todos los obispos a los que ha servido, tanto en Ávila como Madrid.

Por otro lado, Herráez quiso también recordar a sus antecesores en Burgos, los obispos Santiago y Francisco, por dejarle «una herencia preciosa» y también al resto de miembros de la Diócesis, en la que aseguró sentirse «inmensamente feliz», por haberle «acogido divinamente», al tiempo que confió en seguir manteniendo la fe en el Señor para «continuar en el camino con total seguridad y sin miedo al mañana», finalizó.

Durante la ceremonia, Don Fidel recibió un obsequio por parte de los Delegados de Familia de la Archidiócesis: un tríptico de la Catedral, el Cristo de Burgos y Santa María la Mayor.