La Comunidad perdió cerca de 17.000 habitantes a lo largo del año 2017

Así lo demuestran los datos del Instituto Nacional de Estadística que se han conocido en las últimas horas

Ver los pueblos vacíos es la estampa habitual del medio rural de la Comunidad. En la imagen, una pareja de personas mayores pasean por la carretera de Valdearcos de la Vega, en la provincia de Valladolid
Ver los pueblos vacíos es la estampa habitual del medio rural de la Comunidad. En la imagen, una pareja de personas mayores pasean por la carretera de Valdearcos de la Vega, en la provincia de Valladolid

Castilla y León encabeza, un año más, la pérdida de población en la España autonómica. Durante el 2017 ha reducido su número de habitantes en 16.600 dejado la cifra actual de empadronados en la Comunidad en algo más de 2,4 millones.

Además, la despoblación afecta a todas las provincias, ya que no ha ninguna de las nueve en la que haya aumentado el censo. Este problema demográfico, que no sólo afecta a Castilla y León sino a toda España en su conjunto -de hecho catorce Comunidades Autónomas presentan un saldo vegetativo negativo en estas momentos- e incluso a gran parte de Europa, está empezando a atacar también a las capitales de provincia. Y es que salvo los casos de Soria y Burgos, donde la población ha aumentado en 231 y 298 personas, respectivamente, el resto de las grandes ciudades de la Comunidad ha visto como su población ha disminuido durante el último año. Especialmente sangrante es la situación de Zamora, que prosigue con su inquietante tendencia negativa de los últimos años, y ha perdido en este último año 562 habitantes en la capital, que se elevan a casi tres mil en toda la provincia,

Esta es la realidad, cruda y preocupante de Castilla y León, donde ya mueren más personas de las que nacen, y así lo demuestran los datos del avance del Padrón municipal publicados en el Boletín Oficial del Estado y que difunde el Instituto Nacional de Estadística.

Una realidad que se agrava, también, cuando se comparan con los datos del conjunto de España, donde la población ha aumentado en 2017 en casi 151.000 personas hasta superar los 46,7 millones de personas empadronadas en nuestro país. La despoblación es, sin lugar a dudas, el principal problema al que se enfrenta en nuestra Comunidad no ya en el futuro, sino en el presente. Todos los grupos políticos coinciden en ello y los debates parlamentarios están cargados de referencias a esta preocupante situación, pero sin que se atisben mejoras en el horizonte.

«Castilla y León se desangra»

La falta de oportunidades en empleo y de servicios públicos en los pueblos son algunas de las causas que reprochan desde la oposición al Gobierno regional. Desde Podemos, su secretario general en la Comunidad, Pablo Fernández, va más allá cuando, tras conocer los datos, aseguraba ayer que las políticas del PP «están desangrando y condenando a muerte a Castilla y León».

Fernández plantea una Renta Rural de Repoblación o medidas de discriminación positiva para el medio rural, como bonificaciones y exenciones fiscales, políticas activas de empleo y el impulso de los servicios públicos, y cree que hace falta voluntad política.

La Junta echa en cara a la oposición que no aporten nada y sólo usen este problema como arma política arrojadiza. Y afea especialmente al PSOE que no respalde los mapas rurales, la última que falta para completar la ordenación territorial de la Comunidad que, según el Gobierno autonómico, es vital frente a la despoblación. Y mientras, el Gobierno socialista de España sigue sin poner en marcha la comprometida Estrategia Nacional por la Demografía.