Valladolid, una ciudad «de moda sencilla, elegante y de alta costura»

Así lo asegura el modista cordobés Manu Sánchez, afincado ahora en la capital vallisoletana

«Valladolid es una ciudad con mucha elegancia, pero también con sencillez. Acoge muy bien la alta costura». Así lo asegura a LA RAZÓN el modisto cordobés Manu Sánchez, ahora afincado en la capital vallisoletana con una tienda en el convento de «Las Francesas», pegado a la calle Santiago.

Acaba de ser galardonado con la Medalla de Oro Reyes Católicos por el Foro Europa por su impecable y longeva trayectoria. Con tan sólo 17 años comenzó su carrera como modista rodeado de profesionales en este sector. Se instaló en Madrid y entabló relación con los más grandes. Poco a poco fue cogiendo fama, y llego a formar parte del equipo de Gonzalo Casares. Sin embargo fue de la mano de Petro Valverde cuando comienza a tejerse una trayectoria de gran éxito.

Manu Sánchez empieza a diseñar bocetos para, Rosa Carboné, María Velandia, Eduardo Ladrón de Guevara o Luis Rocamora, y gracias a su avance en la profesión tiene la oportunidad de conocer a la popular Carmen Sevilla con la que establece una gran amistad.

La actriz, cantante y presentadora de televisión sevillana se convierte en bandera de su marca y en es vestida por este modista durante la última década. Tras varios años en la capital, Manu Sánchez se trasladó a Valencia y de ahí a su Puente Genil natal, donde montó un taller para vestir a novias y madrinas de toda Andalucía. Pero de nuevo esta alma inquieta voló a tierras castellanas sin perder su rumbo ni raíces. Ahora continúa diseñando para clientas de toda la provincia y también para muchas de las que ha conservado por los distintos talleres en los que ha trabajado. En el acto de entrega de la Medalla de Oro en el Hotel Palace de Madrid, estuvo acompañado por Charo Reina, amante también de los trajes del diseñador pontanés. «Me hubiera hecho mucha ilusión que Carmen Sevilla hubiera estado acompañándome en este día tan especial, pero está alejada de la vida social por su enfermedad», afirma.

Se muestra muy feliz, por la gran acogida que ha tenido su establecimiento en una ciudad donde la alta costura considera que tiene un gran público, nada sobrecargado, sobrio, pero con gran estilo. Diseñan y confeccionan trajes de novia, vestidos para grandes galas, bautizos, así como complementos en velos, tocados y pamelas. Todo ello de manera artesanal y con gran perfeccionismo, tal y como se define el propio modista. Sus establecimientos se caracterizan por su corte clásico, sin embargo asevera que «diseña para cualquier tipo de mujer», analizando el cuerpo de la misma para de esta forma, elegir cuidadosamente el tejido. «Esto es fundamental para adaptar el diseño a mi clienta», afirma.