Carmen Machi y el lado oscuro de la maternidad

La actriz protagoniza «La puerta abierta», de Marina Seresecky.

La actriz protagoniza «La puerta abierta», de Marina Seresecky.

Las paredes pueden ser muy finas en una corrala, en la que los vecinos se amontonan alrededor de un patio y es difícil mantener secretos. La asfixia ante la falta de privacidad es irónica, pues es lo que más desean todos sería una gran puerta que les mantuviese protegidos con todo el mundo fuera de su alcance. Pero eso no sucede. Nunca lo hará. Sólo hay una opción entonces, olvidar para siempre eso de «de puertas adentro» y abrirse a los demás. Porque, en serio, no hay nada en el terreno privado y personal que merezca la pena retener dentro, para uno mismo, a veces ni siquiera la propia familia. A veces es mejor dejar la puerta abierta e improvisar una familia nueva.

De todo esto y mucho más va «La puerta abierta», de Marina Seresecky, que se estrena hoy en los cines. Carmen Machi es una prostituta amargada, sin querer ir más allá de su propia miseria, incapaz de creer que otra vida es posible para ella. Vive junto a su madre, interpetada por Terele Pávez, otra prostituta que la trata con crueldad y fiereza. Sus vecinas son una prostituta rusa yonqui con su hija, una prostituta cubana y su familia, un transexual con un corazón de oro, y una portera que las trata con desprecio y una extraña sensación de superioridad. El conflicto se iniciará cuando la rusa aparezca muerta de una sobredosis y la hija de ésta se oculte en casa de Machi para no tener que pasar por los servicios sociales. «Quería escribir sobre el lado oculto de la maternidad, la que no es idílica, sino llena de rencores y odio. Por otro lado, quería filmar la historia de alguien que no sabe ser feliz, que no sabe cómo salir de su pasado. La unión de estos dos temas hizo que encontrase rápido todas las piezas del rompecabezas», comenta la guionista y directora de la película, Marina Seresecky.

La película olvida el tema de la prostitución y su lado más turbulento y se centra en el día a día de estas mujeres, cómo desayunan, cómo discuten con su familia, cómo sufren insomnio o intentan ayudar a sus amigas, una vida cotidiana en este caso cargada con tanta emoción y sorpresa que consigue ser más negro, truculento y morboso que si viéramos in situ las crueldades de la prostitución. «Nunca imaginé que el protagonista era así. La verdad es que durante el rodaje me sentía extraña, incluso me aparté un poco del equipo, con una sensación desoladora que me comía por dentro. La soledad de esta mujer es terrible. No fue hasta que vi la película que comprendí al personaje y dije, ¡por eso me sentía así!», asegura Machi

Premios a la vista

El guión está construído como un juego de espejos entre dos hijas de prostituta, Machi, que ha optado por vivir en la desolación, y la niña rusa, que no deja que sus circunstancias determinen su futuro y toma cartas en el asunto. La pequeña empujará a la mayor a intentar librarse de las cadenas de su pasado, siempre con la ayuda de un Asier Etxendía en el papel de un travesti lleno de esperanza y generosidad, contrapunto moral a Machi. «He intentado buscar mi propia feminidad, no caer en el tópico ni en la pluma. Cuando Seresecky me ofreció el papel, quedamos y me presenté vestido de mujer. Ella quedó entusiasmada y me dio confianza para empezar a idear a esta entrañable mujer», dice Etxendía

Los tres protagonistas de la acción consiguen interpretaciones llenas de matices que calan hondo en el espectador, lejos de cualquier caricatura, y ya se habla de que, junto al guión y dirección de la cinta, podrían arrasar en los próximos Goya. Seresecky, que vive en una corrala en Madrid, con su familia a muchos kilómetros de distancia, conoció a Machi en el montaje de «Agosto». Pronto entablaron una fuerte amistad y empezó a escribir esta película con Machi en la cabeza. La química entre las dos es tan grande que ya tienen varios proyectos juntos, como el rodaje de una película en México llena de aventuras, muerte y realismo mágico. «Ya no hay marcha atrás, yo siempre querré aparecer en todas sus películas. La he dicho que siempre tendrá que reservarme un papel», comenta Machi.