Colau se queda sola en la defensa de sus tasas municipales para 2015

El PP se posiciona en contra y el resto de fuerzas del Ayuntamiento se reservan el voto para proseguir con las negociaciones

Colau tiene tiempo para negociar, dos meses, pero el resto de formaciones ya le han dejado claro que no le será nada fácil
Colau tiene tiempo para negociar, dos meses, pero el resto de formaciones ya le han dejado claro que no le será nada fácil

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, se llevó ayer un severo revés en el Ayuntamiento a su proyecto de ordenanzas fiscales (las tasas municipales para el año próximo). Aun así, la comisión de economía de ayer era una de esas comparecencias en la que las diferentes formaciones municipales jugaban con las cartas marcadas. Al espectador neutral no le hacía falta disponer de un condensador de fluzo para viajar en el tiempo y conocer el resultado. Se cumplieron los pronósticos. No obstante, Colau tiene alguna esperanza. Sólo el PP votó en contra mientras que el resto de formaciones se reservaron su voto hasta el pleno de la semana que viene. Es decir, a Colau le toca bajar al barro para negociar.

Ante esta circunstancia, el teniente de alcalde Gerardo Pisarello tendió la mano a la oposición y defendió las bondades de su propuesta. A su juicio, la principal medida de estas ordenanzas es la congelación del IBI, que es un impuesto lineal y por tanto, tiene un impacto negativo en los colectivos más vulnerables. Pisarello también subrayó que se trata «de una primera propuesta» y que el gobierno, insistió, tiene «la mano tendida» para negociar.

Los grupos de la oposición coincidieron en definir la propuesta fiscal del gobierno de Colau como continuista. Desde CiU, Sònia Recasens, afirmó que Colau se ha limitado a hacer un simple ajuste y alertó de que ve difícil que dé tiempo de revisar el catastro para el 2017, como pretende el Consistorio. Paco Sierra, de Ciudadanos, reprochó al gobierno municipal que las ordenanzas de 2016 «se parecen más a las de Trias que a las de Colau», una idea que también recogió el PSC. Para Montserrat Ballarín las ordenanzas fiscales son poco innovadoras y excesivamente conservadoras. Por su parte, desde ERC Montse Benedí instó al Ayuntamiento a ser más valientes.