El gris también existe

Carme Riera vuelve a la novela negra más «sui generis» con «Venjaré la teva mort», una mezcla de humor y crítica social de altos vuelos

Carme Riera ha regresado a la novela negra, aquí casi gris, después de su exitosa primera aproximación con «Naturaleza casi muerta»
Carme Riera ha regresado a la novela negra, aquí casi gris, después de su exitosa primera aproximación con «Naturaleza casi muerta»

Carme Riera vuelve a la novela negra más «sui generis» con «Venjaré la teva mort», una mezcla de humor y crítica social de altos vuelos.

Cuando alguien recoge los dedos y enseña su puño, nadie se confunde y piensa, ¡qué es eso, dónde está la mano! ¡¡Diós mío, es la cabeza gigante de un caracol!! Puede parecer una tontería, pero esa sorpresa ocurre todos los días y el terror es real. La ortodoxia fija en la cabeza ciertos códigos que, si se rompen de improviso o por primera vez, impiden ver bien y dan vértigo. Nadie quiere quedarse descolocado y con nauseas. Cuando Lole y Manuel se acercaron al rock, los flamencos casi les da un soplo al corazón al no saber si aquello era flamenco o no. Y lo era. «No, ni hablar, no lo era. Si a mi abuela le pones dos ruedas, un sillín y un manillar, pues no es mi abuela, es una bicicleta», se defenderían los ortodoxos. Y la verdad es que no, la lógica no es esa, seguiría siendo su abuela, pero disfrazada de bicicleta. ¿Por qué los ortodoxos disfrazan a sus abuelas de bicicletas? Ni idea.

El sentido del humor parece lo más alejado que pueda existir de la novela negra, pero hay muchos grandes ejemplos, de Donald E. Westlake a Frederick Brown. Sí, detrás del crimen, el asesinato, la corrupción y la violencia también puede haber comedia. Es, en realidad, muy sencillo. Existe, en primer lugar, el humor negro, pero ni siquiera es primordial. Si el género negro se vanagloria de ser el mejor instrumento para la crítica social, lo único que podría superarlo para esto es la sátira y el humor, así que, por lógica, si se emplean los dos a la vez el efecto tiene que ser el doble de efectivo, como una bomba que explota y encima grita, «¡booommmbaaa!».

La última en probar esta improbable unión es Carme Riera, que regresa a la novela negra con la excelente «Venjaré la teva mort» (Edicions 62 ne catalán y Alfaguara en castellano). La escritora y académica de la Real Academia Española (RAE) pone todo su talento en desnudar la corrupción, la pederastia y la violencia de género a través de una ex detective de origen gallego, Elena Martínez, que caerá sin quererlo de lleno en las zonas más oscuras de la Barcelona de 2010. «Yo no diría que mi novela es exactamente negra, yo diría que es más bien gris», asegura Riera, que vuelve a un género en el que debutó hace un lustro con las más ortodoxa «naturaleza casi muerta».

La escritora nos pone en la piel de Martínez, una mujer de unos 35 años, independiente, soltera, moderna, que vive con cierto desasosiego vital mientras busca encauzar su vida, siempre en compañía de su inseparable fox terrier. En ese momento caerá en sus manos el caso de la misteriosa desaparición de un hombre de negocios en un despacho de la zona alta de la capital catalana. Sin saber cómo, la acción acabará por abrir la caja de Pandora.

En el hallazgo del caos, Martínez descubrirá quién es y, sobre todo, qué es capaz de hacer. Para conseguirlo, se topará con toda una serie de estrafalarios personajes que se irán oscureciendo a medida que avance la trama. Cuando el lector se de cuenta de que todo no es un chiste, ya será demasiado tarde, ya estará atrapado en una historia que esconde una brutalidad y una realidad social tan descorazonadora como deshumanizante. «Para mí es como mi fuera mi hija, pues por edad y por lo diferente que es de mí, podría ser perfectamente», afirma la escritora

El punto de sal del personaje es que no es una persona muy culta, pero asiste a clases en el Ateneu Barcelonès para aprender a narrar una historia, precisamente la que el lector estará leyendo. «He tenido que refrenar ciertos impulsos más “literarios” para utilizar una escritura más funcional que me permitía, además, ser más fiel a la necesidad de una acción trepidante», asegura la autora de «Una primavera per a Doménico Guarini».

Obligación moral

Riera asegura que no existe muchas novelas que indaguen sobre la miseria de la pederastia, un tema que la afecta y perturba especialmente y que ha querido mirar con detenimiento, «Es un deber de la gente que escribimos mostrar las carencias de la sociedad, mostrar sus carencias y contradicciones con sentido crítico», reconoce la escritora Premio Nacional de las Letras y catedrática de Literatura Española en la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB). La evasión fiscal, la corrupción y la violencia de género son otros de los dramas a los que Riera ha querido echar toda su acidez, «la crítica lo más ácida posible», a los dramas que asolan a la sociedad moderna.