El Primavera, gran reserva 2013

My Bloody Valentine y Nick Cave cierran un festival que sigue batiendo récords de asistencia

El esperado Nick Cave fue una de las últimas actuaciones del Primavera Sound
El esperado Nick Cave fue una de las últimas actuaciones del Primavera Sound

BARCELONA- Los records siempre están para romperse. No en vano, la esencia del hombre es superarse a sí mismo. Llegará el día en que se corran los cien metros en cuatro segundos, si seguimos la progresión. Y llegará el día que el Primavera albergue 500.000 personas, si seguimos también su progresión. Ayer echaba el cierre con los conciertos de clausura del Apolo y Barts y después de arrastrar a más de 170.000 personas, con la sensación de que todavía no se ha tocado techo. Al menos mientras el público internacional siga rendido a sus pies.

El ruido y la furia fueron los protagonistas del último día del Fórum, después del dominio del pop en mayúsculas en las jornadas anteriores. Nick Cave volvió a ser ese predicador del infierno y con un desatado Warren Ellis, histérico y abrasivo con su violín, consiguió enmudecer al Primavera, que lo escuchaba como si revelase los secretos de las sagradas escrituras.

A veces había una tormenta de sonido, cimentado en el blues más árido que existe, el de los desiertos de Australia, pero otras sólo hacía falta la voz rota y suplicante de Cave. Cuando se acercó al público y empezó a cantar «Stager Lee», con su cavernosa voz reverberando por todas partes, todos los secretos se revelaron. Luego intentó volver al escenario, pero se llevó tal golpe, que volvió a todos a la realidad. Sólo es un músico, pero qué músico.

El ruido de My Bloody Valentine cerró los conciertos en el escenario Heineken, que a pesar de que siempre cuesta llegar hasta allí, es un lugar perfecto para actuaciones masivas. Descubrieron las canciones de su nuevo disco «Mvb», pero su música de capas de sonido, distorsión y melodías abrasivas necesita de concentración o los elementos se dispersan entre sí y sólo queda ruido. Tuvo momentos en los que parecía que todos los elementos cuadraban para lograr algo superior, pero al final el efeto quedaba reducido.

Los que triunfaron por todo lo alto fueron Wu Tang Clan, que consiguieron que 50.000 blanquitos bailasen a su dictado. La música negra les debe mucho y entre discursos sobre que los verdaderos djs son los de hip hop, homenajes a Ol' Dirty Bastard y samplers del «Come Together» de los Beatles, consiguieron que no hubiese quien no saltase cuando se lo pedían. Está claro que el hip hop es actitud. Caminar por el Fórum a ritmo de Wu Tang Clan hace sentir como un peligroso, canalla y genial «motherfucker».

La noche la cerró Crystal Castles, con esa electrónica sucia que esconde grandes canciones pop. Los que no querían los experimentos de My Bloody Valentine y sólo querían bailar acertaron de lo lindo quedándose aquí. Había tanta gente que ni siquiera se podían bajar las gradas del escenario Ray Ban. Hot Chip fue el último concierto y volvieron a demostrar que no se puede equivocar con ellos y que su pop electrónico, limpio, inmaculado, es capaz de hacer bailar a un elefante. Y hasta el año que viene, porque todo el mundo debería despedirse bailando.

Para 2014,Neutral Milk Hotel

El Primavera Sound necesita concertar sus programaciones con tiempo. Antes del concierto de Nick Cave, y ante la sorpresa de los asistentes, las pantallas anunciaban el primer artista del festival para 2014. Son Neutral Milk Hotel, que cumplen 20 años desde la publicación de su primer disco. La banda de culto, liderada por el gran Jeff Mágnum, es uno de los referentes del rock americano e los 90, y el público celebró con entusiasmo la noticia. Las fechas de la próxima edición son del 29 de mayo al 1 de junio.