Teatro

Familia y miserias

El Romea acoge el clásico «Largo viaje del día a la noche» de Eugene O’Neill con Mario Gas y Vicky Peña en el escenario

Variaciones de un mismo tema. Hace 15 años que Mario Gas y Vicky Peña no compartían escenario, y ahora recuperan su vieja química con esta obra
Variaciones de un mismo tema. Hace 15 años que Mario Gas y Vicky Peña no compartían escenario, y ahora recuperan su vieja química con esta obra

El dramaturgo Eugene O’Neil creó en «El largo viaje del día ahcia la noche» un gran terremoto emocional que sacudió los fundamentos del teatro de principios del siglo XX. En la estela de Ibsen y Stringberg, O’Neil creaba un drama naturaleza con ecos simbólicos y épicos que desolaba el corazón. Los Tennesse Williams, Edward Albee y Arthur Miller que vendrían después le deben la vida a esta historia de una familia que no logrará sobrevivir intacta a una última velada en frente el espejo. En escena, eso, una familia, un hombre, una mujer, sus dos hijos, poco más, y esas microtragedias que se acumulan con los años hasta que nuestros seres queridos se convierten en extraños con fauces salvajes en busca de devorarnos sin piedad para seguir vivos.

El Teatro Romea acoge una nueva adaptación de esta célebre pieza, icono de un tiempo en que el teatro tenía resonancia, que lo que ocurría en escena se magnificaba fuera, tocaba la sensibilidad de tal manera que cambiaba la forma de sentir y relacionarse. Los actores Mario Gas y Vicky Peña encabezan el reparto de este nuevo montaje bajo la batuta de Juan José Alfonso. Después de su estreno en Madrid la temporada pasada y una larga gira por España, en donde la han podido ver más de 90.000 espectadores, la obra parará unas semanas en Barcelona, que podrá reencontrarse después de 15 años con Gas y Peña en los escenarios.

La obra nos traslada a una casa asolada, un único día de agosto de 1912. El patriarca, James Tyrone, un célebre actor de teatro, comparte mesa y quehaceres con su esposa, Mary, y sus dos hijos, Edmund y Jaime. Pronto, los personajes irán quitándose sus caretas y se romperá todo el sentido de contención y proporción, dejando ver el rencor y odio que existe permanente en las mentes y corazones de esta familia, tan similar a todas que pone los pelos de punta. Sólo la mirada alejada de la criada de la casa pondrá un poco de distancia al fragor irrespirable que se creará entre los miembros de esta familia, en uno de los textos más tristes y desesperados de la historia del teatro y en la que O’Neill dejó patente parte de su propia vida.

Monumento teatral

Para Gas, se trata de «un monumento teatral con grandes dosis de ternura, incomprensión, esperanza y piedad», muy vigente en pleno siglo XXI, porque, según el director Juan José Alfonso, el conflicto humano que muestra «trasciende el tiempo». A su juicio, lo que ocurre en el escenario es «una metáfora de algo ocurrido en 1912, pero que puede suceder hoy en cualquier familia, puesto que habla de la dificultad de relacionarse con los demás, especialmente con los que tenemos más cerca». O’Neill, un hombre difícil, a la vieja usanza, que no soportó que su hija se casara con Charles Chaplin, volcó en esta obra todo lo que él creía saber de la familia, tanto, que incluso pidió que no se representase hasta 25 años después de su muerte.

- Dónde: Teatro Romea. C/ Hospital, 54.

- Cuándo: Hasta el 8 de noviembre.