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Grand Tibidabo vuelve a la palestra

La disolución de la empresa fundada por Javier de la Rosa toca a su fin frente al desconocimiento de buena parte de su accionariado

  • Junta de accionistas en la que nació Grand Tibidabo con Javier de la Rosa en el centro
    Junta de accionistas en la que nació Grand Tibidabo con Javier de la Rosa en el centro
Barcelona.

Tiempo de lectura 2 min.

16 de mayo de 2019. 20:13h

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David J. Fernández Barcelona. 16/5/2019

En esta época de nostalgias por tiempos pasados, una de aquellas empresas fundada por el entonces todopoderoso Javier de la Rosa vuelve a la esfera pública. El que fuera catalogado como «empresario modelo», por parte del mismísimo Jordi Pujol, acumuló escándalo tras escandálo hasta terminar con su carrera en la cárcel. Una de aquellas empresas, Grand Tibidabo, fundada en 1991 tras la fusión de la empresa que controlaba el parque de atracciones y del Consorcio Nacional de Leasing, terminó en quiebra. Tras más de 25 años languideciendo en la sombra, la empresa podría estar tocando a su fin. La semana que viene, el día 24 de mayo, la junta de accionistas decidirá el futuro de la compañía.

Contra todo pronóstico, la empresa presenta unos números envidiables para hacer frente a su liquidación. Hasta el punto que un grupo de accionistas se muestra disconforme con los números facilitados por la junta ya que, a su juicio, está muy por debajo de las cifras que ellos manejan. Grand Tibidabo, en cualquier caso, ha dado la vuelta a la quiebra. Se han pagado la totalidad de los créditos al 90% de sus importes y en caja quedan unos 3 millones de euros. Por si eso fuera poco, este grupo considera que empresa puede echar mano de unos 10 millones de euros consignados en un juzgado además de varios activos inmobiliarios, como un solar en Avenida Tibidabo, y que los responsables de la compañía valoran en apenas medio millón de euros. En resumidas cuentas, estiman que la cifra podría alcanzar los 30 millones.

Por ello, desde este grupo alertan de que hay dinero suficiente para, después de pagar a los acreedores, recuperar buena parte de lo perdido. No obstante, el oscurantismo con el que se ha manejado la compañía, aseguran, puede hacer que muchos de ellos pierdan su oportunidad. De hecho, según denuncian, la junta no se ha molestado en informar pertinentemente a todos los accionistas. Hasta un 30% de los más de 10.000 podrían perderse una sesión de vital importancia. Y, tal y como recuerdan, bastaría una simple gestión en el banco para recuperar el derecho a asistir al encuentro.

Así las cosas, este grupo de accionistas considera que hay mejores alternativas a la hoja de ruta planteada por la junta. Es decir, alternativas a liquidar una empresa que, al fin y al cabo, ya no está en quiebra, como podría ser rebajar el valor nominal, traspasar el control a los accionistas y que estos escojan una nueva junta que se encargue del reparto de activos. No en vano, según sus cálculos la cantidad a repartir por la actual junta podría llegar a ser sustancialmente inferior. Desde este grupo, ante la mencionada situación, consideran que, si bien la convocatoria de esta junta no es ilegal, sí es tremendamente irresponsable y lanzan un llamamientos a todos aquellos accionistas que por una razón u otra se han ido desvinculando con el tiempo de Grand Tibidabo.

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