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La contaminación provoca cuatro de cada diez casos de asma infantil

Investigadores del ISGlobal Barcelona alertan de que la contaminación del tráfico causaría el 24% de los episodios

  • Las urgencias pediátricas de Barcelona tuvieron un pico de bronquitis infantil coincidiendo con el episodio de contaminación de noviembre pasado
    Las urgencias pediátricas de Barcelona tuvieron un pico de bronquitis infantil coincidiendo con el episodio de contaminación de noviembre pasado
Barcelona.

Tiempo de lectura 4 min.

27 de marzo de 2018. 08:08h

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Barcelona. 27/3/2018

Durante el episodio de contaminacion que sufrió Barcelona el pasado mes de noviembre por culpa de la falta de lluvias y un anticiclón que no movía ni una gota de aire, en las urgencias pediátricas de hospitales como Sant Joan de Déu, tuvieron un pico de bronquitis y bronquiolitis. Y aunque no tenían estudios fehacientes, los doctores señalaban que la contaminación perjudicaba el sistema respiratorio de la población infantil. Se superaron los límites de dióxido de nitrógeno en las estaciones urbanas –fijados en 200 microgramos por metro cúbico por la Unión Europea– y los niveles de partículas PM10, que alcanzaron los 55 microgramos por metro cuadrado en el Eixample.

Ahora, un estudio del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) en colaboración con el Insitute for Transport Studies de Leed (Reino Unido), que atribuye hasta el 38 por ciento de los casos de asma infantil a la contaminación atmosférica, corrobora las sospechas de los pediatras.

Haneen Khreis, autora de estudios e investigadora del ISGlobal explica que investigaciones previas a las de su equipo demostraban que niños expuestos a niveles altos de contaminación del aire procedentes del tráfico tienen un mayor riesgo de desarrollar asma. Pero hasta la fecha no se había cuantificado el número de casos de asma infantil que son directamente atribuibles a la contaminación del aire relacionada con el tráfico.

Su estudio tomó como muestra Bradford, la sexta ciudad más grande del Reino Unido, donde el número de casos de asma infantil y los ingresos hospitalarios por urgencias de niños asmáticos menores de 16 años están por encima de la media del país. Utilizaron un modelo que aúna los datos relativos al tráfico, emisiones, dispersión atmosférica y estudiaron el impacto de la salud en esta población. El trabajo permitió trazar la cadena de impacto, desde las fuentes de contaminación del aire, hasta las vías por las que esta impacta en la salud de los niños. La conclusión fue que hasta el 38 por ciento de los casos de asma infantil en esta ciudad pueden atribuirse a la contaminación del aire. Y más concretamente, la contaminación del aire relacionada con el tráfico causaría hasta el 24 por ciento de los casos anuales.

Mark Nieuwenhuijsen, director de la Iniciativa de Planificación Urbana, Medio Ambiente y Salud del ISGlobal, alerta de que «los casos de asma infantil han aumentado constantemente desde la década de 1950» y reclama que las nuevas políticas para reducir los efectos de la contaminación sean holísticas, que cuiden desde el volumen y el tipo de tráfico, hasta los gases de escape y las emisiones que no provienen de los tubos de escape, pasando por la dispersión y la exposición. Porque las medidas localizadas, como detener los vehículos al ralentí fuera de las escuelas no bastan.

El té verde ayuda a una tener una mejor salud

Un estudio en animales muestra que la epigalocate–quina–3-galato (EGCG), la catequina (antioxidante) más abundante en el té verde, puede mejorar los problemas cardíacos y cognitivos asociados al síndrome de Williams-Beuren, una enfermedad que se da en 1 de cada 10.000 personas. Así se indica en un trabajo publicado en la revista PLOS ONE y liderado por la investigadora Victoria Campuzano, de la Universitat Pompeu Fabra (UPF), del Centro de Investigación Biomédica.

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