«La historia se repite, a menos que detengamos el curso de la maldad»

La escritora Isabel Allende recibió ayer de manos de la alcaldesa Ada Colau el Premio Internacional de Novela Histórica Barcino y aseguró que el cambio en el mundo es inevitable

Isabel Allende recibió ayer el premio de mano de la alcaldesa Ada Colau

La escritora Isabel Allende recibió ayer de manos de la alcaldesa Ada Colau el Premio Internacional de Novela Histórica Barcino y aseguró que el cambio en el mundo es inevitable

El nombre de Isabel Allende resuena cada vez que se pronuncia. Hay personas tan ilustres que su nombre siempre suena con eco, como si se lanzase desde grandes alturas al mundo entero. La autora de «De amor y de sombra» es una de ellas. Desde la publicación en 1982 de «La casa de los espíritus» , su figura brilla dentro de la literatura histórica de hondo calado. Su capacidad de destilar en historias privadas las tempestades de los grandes conflictos encandilaron al público lector, que no le ha abandonado en estos casi 40 años. Su última novela, «Largo pétalo de mar», une la España de la Guerra Civil con el Chile provinciano de 1939, cuando recibió la visita de multitud de exiliados españoles. Y esta capacidad de abrazar mundos es la que le ha servido para recibir ayer, de manos de la alcaldesa Ada Colau, el Premio Internacional de Novela Histórica Barcino. «La historia, con mayúsculas, la escriben los vencedores, casi siempre los hombres blancos, que esculpen sus nombres en mármol. Los desposeídos de la tierra son acallados. Esas son las voces que me susurran y me persiguen y me cuentan sus vidas en el silencio del amanecer», aseguró ayer la escritora en la concesión del prestigioso premio.

Después de 24 libros publicados, en los que sólo uno no tiene un componente histórico, Allende sigue alerta ante esas voces desesperadas que paradójicamente auyentan el miedo e invitan a hablar, convencida que la ficción es ese fuego que traza el camino a seguir en épocas de gran oscuridad. «La gente reclama no tanto por la pobreza como por la desigualdad, que es un insulto. Se avecina una época de cambios fundamentales y espero estar viva para verlos», aseguró ayer la autora de «Hija de la fortuna».

A sus 77 años, no tiene ningún miedo de compartir sus opiniones, en tildar a Donald Trump de «imbécil» por atreverse a negar el cambio climático o la revolución que han iniciado adolescentes como Greta Thunberg, símbolo de transformación para todos aquellos nacidos en el siglo XXI. «Hay movimientos de incertidumbre y malestar en muchas partes del mundo. Es inevitable que acabe por generar grandes cambios, que van a ser muy importantes. Y es la generación joven, la que va a heredar el mundo, la que está más inquieta y no quiere este sistema. Es gente preocupada por el cambio climático. Todo eso va a producir cambios muy positivos», sentenció.

La autora, que siempre «piensa» sus futuras novelas a partir del 8 de enero, asegura que ahora no tiene ni idea lo que hará a continuación. Este año ha sido difícil, con la muerte de su madre y su ex marido, entre otras tragedias, pero ella sigue centrada en mirar al futuro con optimismo y no con el miedo del mal venir. «Vivimos tiempos de oscuridad», sentenció al recoger el galardón en un plagado Saló de Cent del Ayuntamiento. No tuvo reparos en criticar males globales como los nacionalismos, el racismo, la violencia y la pobreza, obligando a masas de gente a dejarlo todo para salvar sus vidas. «La historia se repite, a menos que seamos capaces de detener el curso de la maldad», concluyó.