Cataluña

La igualdad se queda en ideario, la desigualdad persiste en casa y el trabajo

Las niñas dedican 45 minutos más que sus hermanos a tareas del hogar, las madres 4,5 horas más que los padres

La primera huelga feminista de la historia de España sirvió de revulsivo para que la igualdad se colara en la agenda política, social y cultural.

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La primera huelga feminista de la historia de España sirvió de revulsivo para que la igualdad se colara en la agenda política, social y cultural. Las nuevas generaciones tiran de la lucha por la igualdad, pero pese a tener unos ideales más igualitarios, los datos demuestran que a la hora de la verdad la desigualdad persiste tanto en casa como en el trabajo. Entre el alud de estudios que se publican a las puertas de otro 8-M, el Centro de Estudios Demográficos de la Universidad Autónoma de Barcelona (CED-UAB) presenta un trabajo en el que analiza el tiempo que dedican hombres y mujeres, según su edad y situación familiar, en un día laborable, en cuatro actividades: empleo remunerado, trabajo doméstico, cuidado de los niños y ocio.

Los autores, Marc Ajenjo y Joan García Román, destacan que la desigualdad entre hombres y mujeres se da desde la infancia y advierten de que el nacimiento de un hijo triplica la brecha. Lamentablemente, la plena incorporación de la mujer al trabajo no ha tenido como contrapartida una mayor implicación del hombre en las tareas del hogar. Y la gran salvación a la conciliación laboral es la renuncia de las mujeres a su carrera laboral.

La diferencia entre hombres y mujeres en la implicación en las tareas del hogar arranca ya en la infancia. Las niñas dedican una media hora más que sus hermanos al trabajo doméstico y las jóvenes entre 18 y 29 años, 45 minutos más. Niños y chicos ganan tiempo tiempo para sus hobbies.

Cuando se independizan, los jóvenes españoles siguen dedicando menos horas que sus compatriotas a tareas domésticas, pese a que este es el único momento de la vida en que ellas dedican más tiempo al trabajo remunerado que los hombres. Ellos ganan más horas de ocio recurriendo en mayor medida a comidas preparadas y robándole tiempo a limpiar la casa. Además, también tienen más ayuda externa para hacer tareas relacionadas con el hogar, ya sea pagando o tirando de la familia.

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El peso de la tradición

Las cosas no cambian cuando hombres y mujeres empiezan a vivir en pareja y aún no tienen hijos: ellas dedican una hora más a la casa que ellos. Pero cuando realmente la brecha se agranda es cuando llegan los hijos. Los autores del estudio advierten de que pese a que el mantra de la igualdad está presente en su ideario, en el momento de tener hijos, las nuevas generaciones adoptan roles tradicionales. El 90% de las excedencias las cogen las mujeres mientras que sólo un 6% de los hombres reduce su jornada para cuidar a sus hijos. Las mujeres pasan a dedicar más horas a tareas domésticas y al cuidado de los hijos, y a cambio reducen el tiempo que empleaban al trabajo remunerado. Como consecuencia en las familias con un hijo, ellas dedican 4,5 horas al día más que sus parejas al hogar y al cuidado de los niños.

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Hay teorías que dicen que el aumento progresivo de los niveles de estudios y de ocupación de la población femenina debería ayudar a combatir la falta de natalidad, pero las cifras señalan que las mujeres que tienen mayor nivel educativo y más ingresos que sus parejas, siguen dedicando una hora y 25 minutos más que ellos. Y la tendencia no cambia, en la etapa del nido vacío, cuando los hijos se van de casa y queda la pareja.