La moratoria hotelera se retrasa

La avalancha de alegaciones al proyecto de regulación obliga a Colau a posponer su aprobación hasta el próximo otoño

La alcaldesa presentando el proyecto «Diversidad en corto»
La alcaldesa presentando el proyecto «Diversidad en corto»

Una de las medidas estrellas de Ada Colau para llegar a la alcaldía de Barcelona, la moratoria hotelera, se ha vuelto a estancar y el gobierno municipal no ha tenido más remedio que posponer su aprobación ante la avalancha de alegaciones durante el periodo de exposición pública. La intención de Colau era aprobar el plan especial urbanístico de alojamientos hoteleros (Peuat) durante el mes de julio, pero se ha pospuesto hasta otoño, tal y como explicó la teniente de alcalde de Ecología, Urbanismo y Movilidad, Janet Sanz.

Lo cierto es que la gestación de este plan está siendo extremadamente costosa. Colau cuenta con el beneplácito de buena parte de la ciudadanía, pero no así del sector turístico e incluso de la oposición. De hecho, la mayoría de partidos del arco municipal, excepto ERC, han presentado enmiendas a la totalidad al plan de alojamientos turísticos, que limita los hoteles en el centro y permite nuevos en las áreas más alejadas. Sanz explicó que se han recibido 130 alegaciones y que prevén más de última hora. «Yo creo que tenemos que ir a un escenario de aprobación del Peuat en otoño», dijo la teniente de alcalde, quien se comprometió a revisar las alegaciones para ver «qué modificaciones se pueden introducir».

Sanz aseguró que el texto inicial que presentó el gobierno municipal era una propuesta «equilibrada» entre las voces que querían restringir más el turismo y las que no. «El turismo no baja, crece, y debemos redistribuirlo para que no genere inconvenientes a los mismos vecinos», dijo. La responsable de Urbanismo, sin embargo, descartó de entrada ampliar el decrecimiento de plazas hoteleras, tal y como pide la CUP. «Hemos llegado hasta allí donde podemos llegar legalmente», dijo Sanz, quien añadió que no quiere que el Peuat sea una herramienta para expropiar alojamientos turísticos. «Esto no tiene sentido», afirmó.

La teniente de alcalde avanzó que próximamente el gobierno presentará un proyecto para que el Ayuntamiento haga efectiva la «tolerancia cero» con los pisos turísticos ilegales y con el que se «potenciará» la actividad del Consistorio. Precisamente, esta es una de las condiciones que ERC puso sobre la mesa para negociar el apoyo al Peuat. «Estamos absolutamente de acuerdo con la propuesta de ERC, y ya hace tiempo que trabajamos en esa dirección», dijo.

En su versión inicial, el Peuat prohíbe abrir hoteles en los barrios más céntricos para desplazar las nuevas aperturas a barrios menos masificados como Horta, Sant Andreu o Sarrià, que concentrarían las más de 11.000 camas previstas. Pero incluso la Asamblea de Barrios para un Turismo Sostenible ha presentado más de 20 alegaciones al considerar que la normativa es demasiado laxa. Desde el lado empresarial la valoración es opuesta, y ven el plan tan restrictivo que alertan que puede provocar una burbuja hotelera y frenar nuevas inversiones. El Gremio de Hoteles de Barcelona, sin ir más lejos, se pronunció el martes contra el plan y presentó sus propias alegaciones. A su juicio, el proyecto no permite a una gran parte de los hoteles que se renueven o actualicen, algo que creen que juega en contra de la imagen de Barcelona. Sanz respondió que en ningún caso se prohíben las obras en los hoteles, simplemente no se permite la apertura de más camas.

Desde otra entidad, Barcelona Oberta, creen que el Peuat es demasiado «abstracto» y no considera las singularidades de las diversas zonas de Barcelona, como los ejes comerciales y turísticos, para flexibilizar el otorgamiento de nuevas licencias para nuevos establecimientos turísticos en estos espacios, como el centro de la capital catalana, que concentra más del 50 por ciento de la oferta de alojamientos.

Por su parte, la Associació Amics del Passeig de Gràcia de Barcelona, que integra comercios, restaurantes, hoteles y vecinos de esta vía, ha lamentado que la nueva regulación trata de igual modo los hoteles de categoría superior y los apartamentos turísticos, pese a que su impacto en la ciudad es diferente: «Con la regulación actual no se consigue que vengan menos turistas a Barcelona, sino que los que visitan la ciudad tengan un poder adquisitivo más bajo».

En el plano político, sin embargo, falta por ver la situación del PSC respecto a la moraoria. No en vanoahora forma parte del gobierno municipal y en su momento se alineó con PP, Ciudadanos y CiU en contra del plan.