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La versión fresca y renovada de la marca Semon

Gregory es el nuevo proyecto de restauración de los hermanos Robles, con una clara apuesta por la gastronomía japonesa

  • La amplitud y la luz son las claves del ambiente acogedor del restaurante
    La amplitud y la luz son las claves del ambiente acogedor del restaurante /

    Miquel González/Shooting

Barcelona.

Tiempo de lectura 4 min.

15 de marzo de 2019. 20:31h

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Ángela Lara.  Barcelona. 15/3/2019

Los hermanos Robles, Pedro y Paulino, ya han cumplido su primer reto de enderezar el rumbo de Semon y su restaurante L’Indret y ahora se encuentran en pleno proceso de dar forma a un nuevo proyecto: Gregory, que abrió sus puertas en noviembre.

«Consideramos que la marca Semon necesitaba refrescarse, renovarse, con una propuesta que fuera diferente tanto en lo que se refiere a la oferta como al espacio, y fue cuando decidimos crear Gregory», explica Pedro, quien señala que, pese a su carácter novedoso, este restaurante «mantiene el sello Semon». «Nuestro gran diferencial sigue siendo la calidad del producto y el buen servicio», asegura, aunque en el caso de Gregory «el 60% de la oferta se basa en la gastronomía japonesa». El resto de propuestas de la carta son principalmente ensaladas, pasta, tártares, bocatas calientes muy especiales y productos como el jamón, los quesos, las ostras el foie o la cecina de black angus.

«La línea en cocina es totalmente diferente a la de L’Indret», señala por su parte Paulino para a continuación indicar que Gregory es «más informal, menos restaurante y con una cocina más fresca». Lo que sí que comparten todos los proyectos gastronómicos de los hermanos Robles es la «calidad del producto, asociada a la marca Semon».

En esta línea de apostar por un concepto informal, fresco, joven y divertido, en Gregory sus propietarios han optado por crear una carta cambiante, que se actualiza cada tres meses con nuevos platos y propuestas para jugar así con la temporalidad del producto, pero también para huir del aburrimiento. «Dejamos siempre algunas referencias que no fallan, pero solemos introducir cambios para evitar que acabe resultando una carta aburrida», explica Pedro, mientras que Paulino señala que para hacer de esta experiencia algo realmente divertido, la fórmula por la que apuesta la carta es la de compartir la comida entre los comensales de la mesa. Además, al margen de la carta, a diario se ofrece al cliente una sugerencia, como el tartar de salmón, por ejemplo

Gregory es un establecimiento que espera convertirse en lugar de encuentro a cualquier hora del día. Así, el horario de cocina es ininterrumpido, su carta de tés hace de este restaurante un lugar ideal en el que pasar la tarde, mientras que la de cócteles, así como la iluminación tenue y la música, lo convierten de noche en establecimiento en el que disfrutar de una copa. «La idea es la de elaborar una fórmula tipo brunch para los domingos por la tarde, potenciar el afterwork y también el aperitivo, ya que tenemos una carta de vermuts», dice Pedro e indica que además se ofrece al cliente la opción de llevarse la comida a casa.

Y esta línea informal en la que se basa Gregory, también es evidente en el espacio, diáfano, con un aire neoyorkino, elegante pero sin pretensiones, con mesas de mármol sin mantel y mucha luz natural gracias al ventanal que da al patio trasero. Además la barra en el espacio central, con 24 sitios algunos altos con taburete y otros bajos con silla, da mucha vida al restaurante. «En mes y medio esperamos también inaugurar la terraza, abierta todo el año», concluye Paulino.

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