Los críticos del PSC se crecen y descartan abandonar el partido

Aseguran que su intención no es descabalgar a Navarro y dicen no temer represalias

Marina Geli, enfocada en el centro de la imagen, junto a Joan Ignasi Elena, dos de los críticos del PSC
Marina Geli, enfocada en el centro de la imagen, junto a Joan Ignasi Elena, dos de los críticos del PSC

Allá donde hay un micrófono puede haber un crítico del PSC. Aunque se trata de una exageración, lo cierto es que los díscolos del Partit dels Socialistes adoran el protagonismo mediático. Apenas declinan una oferta radiofónica para zurrar a la dirección del partido y tampoco les importa salir en bata del hospital de Palamós para atender a la televisión pública. Así lo hizo la doctora Montserrat Tura, apartada de la primera línea política pero siempre con el teléfono localizable en su centro médico. Todo lo hacen con una intención: forzar un cambio de rumbo en el PSC y abrazar sin ningún complejo el derecho a decidir, pirueta retórica para no decir autodeterminación.

Los críticos del PSC –representados en el Parlament por cinco de los veinte diputados socialistas– protagonizaron anteayer un gran golpe de efecto después de negarse a votar en contra de la declaración de soberanía acordada por CiU, ERC e ICV, tal y como ordenó la dirección del grupo socialista. Tras el acto de rebeldía, los cinco díscolos se multiplicaron ayer por los medios para clarificar tres cosas: no piensan abandonar el partido, no temen sanciones por su rebeldía y no pretenden descabalgar como líder a Pere Navarro –a quien reconocen como ganador legítimo del último congreso– pero sí forzarlo a corregir el rumbo.

La dirección del PSC evitó ayer comunicar las represalias por la indisciplina de los díscolos, aunque ya existe un precedente, el de la legislatura pasada, cuando Ernest Maragall.La resolución de la indisciplina se acordará el lunes en la ejecutiva del PSC.

«No es un concurso para ver quién es más valiente, sino una muestra de que el partido es plural», dijo Joan Ignasi Elena, el único que disputó la primera secretaría del PSC a Pere Navarro en el anterior congreso. Ros, que se postuló pero acabó dando marcha atrás subrayó que no pretende abandonar el partido y afirmó que no entendería que hubiera sanciones.

Por su parte y en declaraciones a Rac1, el portavoz parlamentario del PSC, Maurici Lucena, afirmó que desconoce si la sanción a los díscolos será grave pero, en todo caso, si se dan actos de indisciplina, argumentó, éstos se deben debatir en la ejecutiva del partido y en el grupo parlamentario.