Los partidos empiezan a perfilar la batalla por Barcelona

Primeros movimientos para buscar candidatos. En el PSC el baile de nombres llega a la ex ministra Chacón

El alcalde de Barcelona en un pleno del Ayuntamiento celebrado el pasado mes de marzo
El alcalde de Barcelona en un pleno del Ayuntamiento celebrado el pasado mes de marzo

Las elecciones municipales empiezan a verse en el horizonte. Faltan dos años, toda una eternidad cuando en política 24 horas son todo un mundo. Sin embargo, algo se empieza a mover entre bambalinas en las organizaciones políticas. La inestabilidad política, la incertidumbre económica y la tensión social hacen pensar, a más de uno, que hay que empezar a mover piezas para llegar bien situados. La madre de todas las batallas, la de Barcelona, se librará en mayo de 2015 pero empiezan las escaramuzas.

Sin presupuestos

La capital de Cataluña sobrevive sin presupuestos. El PP ha dado algo de aire al gobierno de Xavier Trias apoyando el Plan de Inversiones para «funcionar» este año. Las convulsiones políticas y económicas por las que atraviesa Cataluña, también España y Europa, aconsejan a los grupos municipales a no desatar las hostilidades más allá de lo conveniente. El talante afable y dialogante del alcalde hace el resto para no romper la baraja. Sin embargo, la fuerza de Barcelona se está resintiendo de esta situación porque «Barcelona ha dejado de ser el motor de Cataluña por culpa de la Generalitat», afirma un responsable popular. Su jefe de filas, Alberto Fernández, se ha atrincherado en el Ayuntamiento una vez rotas las relaciones entre CiU y PP y no duda en acusar al equipo de gobierno de «tener una total sumisión al gobierno de Mas».

Perder el tren

Desde CiU lo niegan apuntándose al discurso oficial. «Barcelona y Cataluña son víctimas de un modelo de Estado que no funciona», asegura un dirigente nacionalista. Los socialistas no son de la misma opinión. «Hemos perdido la ilusión que abanderó Barcelona en la década de los 80 bajo la bandera de la modernidad, el mestizaje, el progresismo y la pluralidad», dice un responsable del PSC de Barcelona. «Estamos perdiendo un tren. Yo no quiero que Barcelona sea un Ripoll, con todo mi respeto, con un millón seiscientos mil habitantes. Hemos vuelto al provincianismo», añade.

en clave autonómica

Los análisis del escenario actual miran al futuro pensando en las incógnitas que se plantean. La primera, la deriva nacionalista de Cataluña será un elemento crucial en la batalla de Barcelona. El color político que presida el Consistorio será fundamental en la pugna independentista aunque hay quien también defiende que Barcelona tiene su propia identidad. Las elecciones municipales se celebrarán en 2015 y la evolución de los acontecimientos políticos y económicos son como los caminos del Señor, inescrutables. Barcelona puede ser una aldea gala en una Cataluña independentista, o puede ser su punta de lanza.

Liderazgos sólidos

Clave son los liderazgos políticos. Un entendido en temas municipales es tajante «Trias en esta legislatura nos dice que Barcelona funciona sin gobierno, sin ideas y sin presupuestos. La gestión está garantizada. Lo que falta son líderes que recuperen el ímpetu de la ciudad». El puzzle, en este punto, se complica. Xavier Trias es la cabeza visible de CiU pero es cuestionado por algunos sectores. El ruido de sables es una realidad en el equipo de gobierno y en las filas de CiU «a nadie se le escapa que ganar Barcelona es ganar mucho para avanzar hacia la Cataluña del futuro». Dentro del gobierno municipal hay candidatos. Pero, también fuera. Todo dependerá de la decisión de Trias. El alcalde, que es zorro viejo, se deja querer pero no enseña sus cartas. Más de uno se pone de los nervios.

búsqueda de candidatos

Ante el cariz de los acontecimientos, Albert Rivera, el líder de Ciutadans, se mueve con cautela. Su partido ha subido como la espuma en las últimas autonómicas pero las municipales son su asignatura pendiente. Su talón de Aquiles, el candidato.

También ERC busca candidato pero, sobre todo, busca cómo soltar lastre con Portabella. El intento de enviarlo al Senado fracasó. El círculo más cercano a Oriol Junqueras quiere buscar un nuevo líder capaz de aglutinar a sectores independentistas y de ser un dique de contención ante la entrada en de la CUP en la lid electoral. También preocupa en los ambientes republicanos la posible irrupción de Arcadi Oliveres y la monja Teresa Forcades y su nuevo grupo de Unidad Popular. Irrupción que tiene con la mosca detrás de la oreja de la gente de ICV, que hasta hoy saborea las mieles del desgaste constante del PSC.

ICV, de momento, no se ha visto afectada por la dicotomía independentista, aunque empiezan a moverse piezas. Dolors Camats se ha mostrado abiertamente secesionista. Joan Herrera, federalista. Estos dos años serán cruciales para poner a prueba la estabilidad de un partido que estrenará una bicefalia que apunta por dos caminos diferentes.

La situación del PSC

Con este tablero en juego, el PSC se evidencia como pieza fundamental. El principal problema que tiene este partido hoy por hoy es la ausencia de candidato. El actual jefe de filas en el Consistorio, Jordi Martí, «es tan insípido que hace que José Montilla –ex presidente de la Generalitat– sea la alegría de la huerta», afirma un dirigente vecinal socialista, para añadir que «además dedica más tiempo a diferenciarse del PSC que en hacer de oposición. Está más que amortizado. No será el candidato».

El PSC de Pere Navarro parece que ha recuperado la salud después de la agonía que se inició con la pérdida de las autonómicas y el varapalo de las generales. Ha conseguido volver a la centralidad política por los errores de los adversarios y porque no ha sido fagocitado ni por CiU ni por el PSOE. Sin embargo, la casa todavía está por barrer.

En las últimas municipales la pérdida de poder en los ayuntamientos fue manifiesta y la reconquista de Barcelona se antoja la piedra filosofal. El problema sólo tiene un nombre, o la falta de nombre: el candidato. «Necesitamos un referente. Una persona conocida, emprendedora y con fuerza. Tenemos dos años por delante», explican. Sin embargo, nadie quiere poner apellidos a este nombre. Sonó en su día Josep Ramoneda, pero su deriva nacionalista «y sus ataques a la administración pública cuando siempre ha vivido de la administración pública» han enterrado su nonata candidatura. Xavier Sardá también está en las quinielas de algunos dirigentes socialistas aunque no se ha hecho ningún contacto con el popular periodista. Algunos incluso se acuerdan de Carme Chacón. «Ganar Barcelona es importante para un proyecto común de Cataluña con el resto de España. Carme podría ser una gran candidata», afirma uno de sus partidarios, que reconoce que nadie se lo ha planteado a la diputada socialista.

Faltan dos años. Serán años de tribulaciones de todo tipo, complicados e, incluso, asfixiantes. Parece que falta mucho pero 2015 está a la vuelta de la esquina. 2014 está antes y la polémica sobre los fastos, y los gastos, de 1714 está servida. Será el primer «round» de la batalla de Barcelona.