Los robots bailan con los niños

Los robots saben bailar y lo hacen bien porque los robots lo hacen todo bien, sino para qué inventarlos. La compañía Brodas Bros, referentes de las nuevas vías del «street dance», se han sacado de la manga a un par de androides en su nuevo espectáculo que bailan «funk» como si fuesen una mezcla de Michael Jackson con las luces de las marquesinas del Teatro Apolo. Son tan contagiosos que son capaces de hipnotizar a los niños y hacerlos bailar hasta la extenuación como si fuesen el flautista de Hamelín. Sí, los robots lo hacen todo bien, tan bien que incluso pueden salvar a la humanidad con sus bailes.

El espectáculo es una de las actividades estrella de la nueva edición del Festival Sonar Kids, que este fin de semana llenará CosmoCaixa de iniciativas para acercar a los más pequeños a las nuevas tecnologías y la música electrónica. «Queremos acercar la tecnología, la creatividad y la innovación musical a los niños de forma lúdica. Pretendemos llenar el hueco de experimentación musical que no incluyen las escuelas clásicas», señala Astrid Rousse, coordinadora del festival.

El espectáculo de Brodas Bros nos lleva a un futuro distópico en el año 2222. A través de la música funk y el hip hop, estos dos androides iniciarán una aventura en pos de salvar al mundo de todo lo gris y aburrido que lo está arruinando. Los robost iluminarán las diferentes partes de su cuerpo mientras se mueven al ritmo de la música y obligan a los niños a seguirlos en sus juegos. «Con la tecnología es mucho más fácil potenciar la creatividad», señala Enric Palau, codirector del Sónar.

Orquesta de laptops

Guillamino protagonizará otra de las actividades destacadas del festival, un taller que enseñará a los más pequeños cómo componer música electrónica a través de un teléfono móvil. Los niños deberán traer sus propios instrumentos y manipularlos hasta crear sus propias composiciones. Guillamino les añadirá diferentes ritmos y juntos crearán una canción.

Por último, la Barcelona Laptop Orchestra, integrada por profesores y alumnos del Esmuc, permitirá a los más pequeños inventar instrumentos a partir de elementos tan inusuales como frutas.