Masivo Sant Jordi

Los catalanes llenaron ayer las calles en una multitudinaria celebración de la lectura. Paula Hawkins, Víctor Amela, Almudena Grandes y Empar Moliner fueron los autores más vendidos

Los catalanes llenaron ayer las calles en una multitudinaria celebración de la lectura. Paula Hawkins, Víctor Amela, Almudena Grandes y Empar Moliner fueron los autores más vendidos

Muchos se despertaron ayer mirando al cielo por si se cumplían las amenazas de lluvia de los últimos días. Pese a que a última hora los paraguas se convirtieron en compañeros de lectores, las calles catalanas, especialmente las de Barcelona, se llenaron como no lo hacían desde hace tiempo. Desde hacía días se apuntaba en las previsiones de ventas de libros que podían subir un 6 % con respecto al pasado año. Pese a que desde el Gremio de Libreros no se adelantaron cifras sobre la facturación, tanto libreros como editores mostraron a lo largo de la jornada de ayer su optimismo al constatar que miles de personas ocuparon las calles. En este sentido, se calcula que durante todo el día de ayer se vendieron un total de un millón y medio de ejemplares.

Los más buscados

Lo que sí se pudo conocer ayer fueron los nombres de los títulos más buscados por los amantes de los libros. En ficción en castellano, la novela más vendida fue el «best-seller» «La chica del tren», de Paula Hawkins (Planeta), acompañada por «Historia de un canalla», de Julia Navarro (Plaza & Janés); «Los besos en el pan», de Almudena Grandes (Tusquets); «El secreto de la modelo extraviada», de Eduardo Mendoza (Seix Barral); y «13, Rúe del Percebe. Edición integral», de Francisco Ibáñez (Ediciones B).

En ficción catalana, desde hacía semanas estaba claro que «La filla del capità Groc» (Planeta) del periodista Víctor Amela encabezaría esta lista, como finalmente así ha sido junto con «Tot això ho faig perquè tinc molta por», de Empar Moliner (Proa); «La noia del tren», de Paula Hawkins (La Campana); «Res no és perfecte a Hawaii», de Màrius Serra (Proa); y «La vida sense la Sara Amat», de Pep Puig (Proa).

Este año la festividad contó con invitados de lujo internacionales. Uno de ellos fue el italiano Claudio Magris quien no podía disimular su entusiasmo. «Esto es como una fiesta de cumpleaños y a mi me gustan mucho las fiestas», dijo el autor de «No ha lugar a proceder». Magris reconocía que no imaginaba una fiesta de estas características en Italia y se sorprendía cuando tenía ante sí colas de lectores buscando su autógrafo, algunos con hasta diez ejemplares diferentes. Vanesa Martín, Francisco Ibáñez, Risto Mejide o Eduardo Mendoza fueron algunos de los autores que conocieron de primera mano colas kilométricas. Mejide llegó a tener colas de 500 lectores, una avalancha que impedía vender libros a la caseta de enfrente, ante la impaciencia del librero. Por eso, como decía Pere Gimferrer, al ver las riadas de personas por culpa de Sant Jordi, aseguraba que «no se puede decir que este día sea una jornada en el infierno».

Román Gubern, uno de los veteranos en la fiesta, veía en todo esto «un síntoma de la recuperación. Esto es porque hay buena meteorología, buena cultura y buena economía. Lo mejor de todo es que se sigue leyendo en papel». Mendoza, por su parte, con unas cómodas y muy modernas zapatillas «New Balance», firmaba a ritmo endiablado con un cámara todo el rato siguiéndole, filmando un documental a su persona.

Por su parte, Elena Ramírez, la editora responsable de Seix Barral, aseguraba que «los hombres del tiempo han contribuido al éxito. Dijeron que llovería y mucha gente prefirió no salir de Barcelona. La gente ha visto el sol por la mañana y ha llenado las calles». Algo parecido pensaba Enrique Vila-Matas con numerosos lectores esperando su firma y su autorretrato en cada dedicatoria. «He tenido que derramar el café para poder levantarme un momento», apuntaba irónicamente.

Porque las previsiones del tiempo fueron las estrellas de la jornada, y la vieja premisa de que al ser sábado habría menos gente. «Eso es lo que me dijo el viernes un editor, pero está claro que no. Hoy hay más gente que nunca, al menos que yo recuerde», sentenció, Juan José Millás. El último Premio Nacional de Narrativa, Ignacio Martínez del Pisón, veía la jornada con tranquilidad al no tener novedad literaria, algo que también compartía María Dueñas. La jornada dejó a todos exhaustos, pero felices porque un invento como Sant Jordi exista.