Música con memoria

Maria Arnal y Marcel Bagès logran con su primer disco, «45 cerebros y 1 corazón», convertirse en una sensación reivindicando ese instante efímero entre pasado y futuro.

Marcel Bagès y Maria Arnal se conocieron hace cerca de tres años. No han necesitado más para sobresalir.
Marcel Bagès y Maria Arnal se conocieron hace cerca de tres años. No han necesitado más para sobresalir.

Maria Arnal y Marcel Bagès logran con su primer disco, «45 cerebros y 1 corazón», convertirse en una sensación reivindicando ese instante efímero entre pasado y futuro.

El pasado no puede marcar nunca categóricamente el futuro, siempre y cuando se conozca, y se conozca bien. Sino, ese desconocimiento sí que enturbia, nubla, oscurece el devenir del futuro, lo marca a fuego en su obstinada negación o en su repetición. La memoria, por tanto, no es bella, no es heroica, no es nostalgia poética, no, es muchas veces fango, podredumbre y vergüenza, pero al menos nos permite la libertad para elegir y cambiar el futuro.

Esto, que parece enrevesado y complejo, lo comunican a la perfección, de forma directa, como un golpe en el estómago o el abrazo más cálido del mundo, dos jóvenes músicos que parecen en estado de gracia, Maria Arnal y Marcel Bagès. Acaban de editar «45 cerebros y un corazón», su primer disco después de dos exitosos E. P., y el resultado ya les acaba de convertir en la sensación del momento. Su mezcla de música popular, exaltación reivindicativa y la furia contemporánea ha tocado la fibra a un público que ya llena sus conciertos. «Queríamos hablar de la memoria, no sólo de la histórica, sino de todas sus facetas, siempre iendo en contra de esa idea de pasado romántico y nostálgico, sino de memoria como fuerza útil para cambiar las cosas», comenta Arnal.

Esto se muestra tanto en su música como en sus letras, que viajan de lo popular, del folclore, del canto atávico, a la sensibilidad actual de una Kate Tempest, FK A Twigs o Sigur Ros. Lo mismo ocurre con las letras de Arnal, que van de las puertas giratorias a las fosas comunes de la guerra civíl, como la canción que da título al disco. «No queríamos caer en lo panfletario ni en lo vulgar, sólo explicar una historia con una fuerza poética bestial como el descubrimiento de una fosa en La Pedraja (Burgos) con esos intactos 45 cerebros y un corazón. Todo encajaba para que bautizara el disco», señala Arnal, que parece mentira que, hace tres años, apenas cantara, y ahor aparece haber secuestrado a Avindaíl, la gran sirena.

De la excelente «Tú que vienes a rondarme» a la más experimental «Desmemoria», el dúo guitarra y voz funciona a la perfección como ese diálogo que no deja de subir de categoría, de emocionar tanto a ese corazón, como a los 45 cerebros. «Nos gusta pensar que las canciones van mucho más allá de nosotros mismos, que podemos comunicar cosas importantes, que somos sólo un espacio de transmisión», comenta Arnal.

Ya lo dice El Niño de Elche en una especie de prólogo al discoEn cada halo de la voz de María o en cada fricción de las manos de Marcel con las guitarras, vencemos un ápice más al miedo. En cada canción, en cada sonido, por pequeño que sea, se encierra una celebración a vivir en contraposición a tener una vida, porque la vida tal vez no nos pertenezca, pero vivirla sí». Y tiene razón. «Ha sido un proceso muy íntimo y tenemos ganas de por fin dejar escapar toda esta energía contenida durante tanto tiempo. Tenemos ganas de ir de gira , de ir a otra pantalla», afirma Bagès.

Lo cierto es que han demostrado saber lo que hacen y ya hace tiempo que pasaron de pantalla. Ahora tienen todos los ojos puestos en ellos. ¿Qué harán a continuación? «Acabamos de empezar, pero ya estoy pensando en el segundo disco. Creo que será muy diferente», confiesa Arnal.