Libros

«No hay un truco para entrevistar a un escritor»

El periodista Xavi Ayén acaba de publicar «La vuelta al mundo en 80 autores», donde recoge sus entrevistas con grandes escritores.

El periodista Xavi Ayén, autor de «La vuelta al mundo en 80 autores»
El periodista Xavi Ayén, autor de «La vuelta al mundo en 80 autores»

El periodista Xavi Ayén acaba de publicar «La vuelta al mundo en 80 autores», donde recoge sus entrevistas con grandes escritores.

–Recoge ahora en un libro sus entrevistas con una serie de autores en «La vuelta al mundo en 80 autores», editado por Libros de Vanguardia. Con el paso de los años, ¿ha creado alguna técnica para poder entrevistar a estos autores?

–No hay un truco. En realidad, el secreto de las entrevistas son aquellas en las que has podido pasar mucho tiempo con el entrevistado, algo que normalmente no es posible. Aquí, trabajando como periodista cultural en Barcelona, por los condicionantes de las editoriales, de las promociones de libros, nos señalan el reloj cuando estamos hablando con el autor en un hotel. Eso obliga a que hagas la entrevista en media hora, la misma que luego hará otro compañero. Por eso, las que me han salido mejores, más naturales, son aquellas en las que, por ejemplo, puedes pasarte una semana en Nigeria con Wole Soyinka, que te lleve hasta su aldea y luego a una casa que se está construyendo en la selva y donde no hay luz eléctrica... Al final, cuantas más horas pasa, está ese momento de distensión. Un escritor puede estar concentrado para dar una imagen de sí mismo, pero no la conservará durante dos días. En este libro hay de todo, desde una entrevista que duró un minuto porque se enfadó Fernando Arrabal en la primera pregunta...

–A mí también me pasó.

–¿También le ocurrió? Es que él salió en el programa «Quién sabe dónde», de Paco Lobatón, y había publicado un libro en Espasa sobre la desaparición de su padre. El día después de su aparición en televisión vino a Barcelona y fui a hacerle la entrevista. Lo primero que le pregunté fue si no creía que su aparición en «Quién sabe dónde» podría ser interpretada por algunos como una maniobra de promoción del libro. Se ofendió mucho y me dijo que «esta pregunta no se la haría usted jamás a Cervantes». Y se fue. Yo se la habría hecho igual a Cervantes si hubiera salido en «Quién sabe dónde». Fue una experiencia muy divertida porque él estuvo en su papel.

–¿Lo publica todo de una entrevista? Estoy pensando en su conversación con James Ellroy en la que omite nombres.

–Con Ellroy fuimos a su casa en Los Ángeles. Bueno, en realidad no nos dejó entrar en su casa sino que nos quedamos en el bar de abajo y pudimos ver su barrio, incluso nos presentó algunos vecinos. El caso es que Ellroy en Barcelona nunca me hubiera dicho lo que me contó en Los Ángeles. En ese momento funcionaba la grabadora, habíamos acabado de hablar de su libro y empecé a preguntarle por las adaptaciones de sus novelas al cine. Fue cuando me dio detalles de actores y actrices, pero con la condición de no publicarlo. Me hizo apagar la grabadora.

–¿Qué le dijo de esos actores?

–Apague la grabadora.

–(Se vuelve a encender la grabadora tras unos minutos) ¿Cómo hizo para que García Márquez rompiera su silencio?

–Estaba haciendo el libro sobre el «boom» literario y hablaba mucho con Carmen Balcells. El día antes de Navidad de 2005, Balcells me hizo venir a su casa y me preguntó qué planes tenía. Le dije que pasar ese tiempo con mi familia. «¿Es que no quieres entrevistar a Gabo?» «Sí, sí». Arrancó una hoja y escribió una nota a Josep Carles Rius, mi jefe en «La Vanguardia» donde apuntaba sus condiciones, firmado Balcells y con un espacio para la firma de Rius, un contrato que debía devolver con la rúbrica del que era jefe del magazine. Cuando Balcells lo vio firmado, se rió y me reconoció que no era segura la entrevista, pero que teníamos convencida a Mercedes, a su mujer. Me dio una maleta con regalos para García Márquez, un sobre con dinero y te hacía sentir James Bond. Fui a México y me tuvieron esperando en su casa dos horas hasta que al final pude hablar con él.