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Puigdemont se inhibe del «caso Palau» y se centra en buscar vías para el referéndum

Clamor de los grupos de la oposición para que el Govern haga caso del dictamen del Consejo de Garantías Estatutarias.

Clamor de los grupos de la oposición para que el Govern haga caso del dictamen del Consejo de Garantías Estatutarias.

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«No hay bandera «estelada» suficientemente grande para tapar la corrupción», concidieron ayer en decirle PP y Ciutadans a CDC y a la nueva CDC (PDeCAT) poco después de que Fèlix Millet confirmara ante los tribunales lo que era un secreto a voces: Convergència se financió de forma irregular obteniendo comisiones por adjudicar obra pública y el Palau de la Música hizo de mediador. Las explosivas declaraciones de Millet se produjeron en paralelo a la sesión de control al presidente de la Generalitat en el Parlament de Cataluña y Carles Puigdemont pudo zafarse del escándalo con una leve referencia a la necesidad de respetar la presunción de inocencia.

«¿Estamos de acuerdo en que no permitiremos que nadie blanquee corrupción con el proceso independentista?», le preguntó la diputada de la CUP Anna Gabriel. Y el presidente de la Generalitat dijo que sí, que estaba de acuerdo. Ahora bien, Puigdemont prefirió no ahorrarse la prudencia de rigor en su réplica a Gabirel: «Yo no banalizaré el concepto de presunción de inocencia. Usted lo ha hecho. Pero es muy peligroso construir una sociedad en la que partimos de la sospecha permanente y del infundio antes de que se judicializar un proceso. hacemos caso a los procesos judiciales, aceptamos los resultados».

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Por lo demás, Puigdemont pudo centrar la sesión de control en el tema inevitable de la política catalana, el referéndum de autodeterminación, y en las vías para convocarlo después del revés del Consejo de Garantías Estatutarias, que consideró inconstitucional la disposición 31 de los presupuestos en la que se menciona su convocatoria.

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Los grupos de la oposición le recordaron al presidente de la Generalitat que la advertencia sobre la inconstitucionalidad de sus planes no procede de ninguna institución estatal, sino de una catalana. Pero Puigdemont no pareció particularmente preocupado a pesar de que la CUP le exige no tocar la redacción del proyecto presupuestaria.

Puigdemont consideró que el dictamen «quizás ha cuestionado la poesía» de la disposición presupuestaria, pero «ha avalado toda la prosa», en referencia a que no cuestiona la partida de 5,8 millones de euros destinada a procesos electorales.

Sin desvelar si finalmente Junts pel Sí (JxSí) mantendrá la disposición cuestionada, como exige la CUP, o bien optará por suprimirla o cambiarla, Puigdemont garantizó que lo que se aprobará finalmente irá «en el sentido que quiere el Parlament» y mantendrá un «respeto absoluto» al Estatut. «Encontraremos la manera de cumplir lo que recomienda el Consejo de Garantías Estatutarias salvando la prosa», dijo.

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Para dejar claro que el proceso soberanista entra en su fase decisiva, Puigdemont modificó la metáfora del hámster dando vueltas a una rueda, que a menudo que suele emplear para referirse a los debates en bucle sobre el camino hacia la independencia: «El hámster ha salido de la rueda».

En cambio, tanto Catalunya Sí Que Es Pot como Ciudadanos, el PSC y el PP cargaron contra la reforma del reglamento del Parlament impulsada por Junts pel Sí (JxSí), que quiere hacer posible una tramitación exprés de las llamadas leyes de desconexión.La oposición denunció en este sentido el intento de realizar la desconexión con España «por la puerta de atrás».