Soledad Vélez: «Me ponía furiosa que se metiesen con mi voz y dijesen que era la de un hombre»

–¿Por qué tanta prisa en sacar un segundo disco?

– Si estoy parada me empiezo a deprimir. Durante la gira de «Wild Fishing» empecé a añadir nuevos sonidos y esquemas y tenía ganas de romper un poco con mi imagen del primer disco

–¿Un disco de éxito y ya quería cambiar?

– Empecé con una especie de folk rock, pero a medida que pasa el tiempo veo que me acerco a lo que en realidad quiero hacer. He añadido sonidos andinos, que me han acercado a mi tierra y sonidos más espaciales y psicodélicos, que es lo que he ido añadiendo a mi base.

–Sus canciones son muy autobiográficas o al menos eso parecen

– Me nutro de mi vida, claro, y de las personas que están a mi alrededor. A veces las disfrazo un poco y las hago más abstractas, pero no puedo evitarlo, me sirven un poco de exorcismo.

–El nuevo disco se llama «Run with wolves» ¿Qué le han hecho los lobos?

– Hace un año estuve muy nerviosa, con mucha ansiedad, a punto de cruzar todos los cables y empecé a ver lobos corriendo conmigo, no como algo malo, pero sí me hizo dar cuenta que tenía que parar. Por eso es un disco con muchos claroscuros.

-¿Por qué rescatar ahora los sonidos andinos?

– Cuando volví a Chile de gira, empecé a comprender lo mucho que echaba de menos mi país y noté la necesidad de añadir estas sonoridades como una forma de arraigarme a mi país. Chile es un lugar de una historia muy fuerte, llena de contrastes. He visto desde la riqueza a la pobreza extrema de los pueblos remotos. Tenía compañeros de escuela que dormían en el suelo en chozas.

–¿Qué le hizo establecerse en España?

– Fue importante distanciarme , ver mi país desde otra perspectiva y crecer a partir de allí. Soy muy patriota, pero si me hubiese quedado en Chile nunca hubiese sido objetiva. La añoranza es una gran fuerza creativa.

–¿Qué le empujó al mundo de la música?

– Mi padre componía y tenía una gran voz de tenor impresionante. Siempre le recuerdo cantando a Elvis. Con mi hermano mayor aprendí a tocar la guitarra. Nunca me dejaron cantar porque tenía una voz fea, que decían que se parecía a la de un hombre, pero ese rechazo me dio más fuerza y ganas y empecé a componer mis propias canciones y a cantarlas a los doce años.

–Ahora su voz es una de sus señas de identidad y todos la adoran ¿Le gusta esta pequeña venganza?

– Es algo que me fascina. Antes me ponía furiosa que dijesen que tenía voz de hombre. Si, tengo una voz fuerte, peculiar, y le ha dado personalidad propia a mis canciones, así que sí que es como una pequeña venganza.

–¿Le sorprende el éxito que ha conseguido con su primer disco?

–Sí, es algo increíble, pero es una cuestión de equipo. Empecé sin tener idea de nada y cada vez me encuentro más agusto. Ahora incluso bailo en el escenario, algo que hubiese sido imposible hace un año, en que no me atrevía de moverme tras la guitarra.

– ¿Disfruta más ahora de los director?

– Me encantan, son algo animal, te sientes el macho de la manada, una sensación muy básica y desafiante.