Consuelo no ve, pero quiere desfilar

Una vecina de Enguera denuncia que no le permiten ser dama de honor en las fiestas de un club de jubilados porque es invidente

Consuelo y Glass, su perra lazarillo, posan en la terraza de su casa
Consuelo y Glass, su perra lazarillo, posan en la terraza de su casa

Una vecina de Enguera denuncia que no le permiten ser dama de honor en las fiestas de un club de jubilados porque es invidente

Consuelo no ve, pero quiere ser dama de honor, y desfilar e irse de fiesta con sus amigas y bailar con Jaime. Pero no la dejan. Consuelo García Serrano -«pon Serrano»- está enfadada, pero no pierde el hilo de su argumentación para defender lo que cree que es justo, y lo que es justo es que se la trate como a los demás pese a ser invidente.

Cuenta su historia sin dejar de lado un detalle y con los apuntes de Jaime, su marido, también con problemas de visión. «La Asociación Democrática de Pensionistas y Jubilados de Enguera, de la que somos socios, organiza todos los agostos una fiesta. Hay un pasacalle y desfila la reina y las damas de honor. Luego se celebra una misa y cuando acaba, nos vamos de comida. ¡Ah, y hay un baile!». El plan sonaba tan apetecible que, animada por sus amigas, decidió presentarse como dama de honor, pero hete aquí que la presidenta de esta asociación (con la que ayer fue imposible contactar) le dijo que no, que no podía. Y claro, Consuelo se rebeló. «Me dolió en el alma. Me dijeron que ya estaban todas, pero eso es mentira. Lo que ocurre es que no quieren que salga».

Consuelo defiende su independencia y autonomía. «He cuidado de mi padre de 98 años, ¿cómo no voy a ser capaz de participar en un desfile?». Por si alguien tuviera dudas presenta a Glass - «‘cristal’ en inglés»- su perra lazarillo con carné de la ONCE. «Una labradora más guapa y más buena que el pan». Ella le acompaña a hacer la compra, al médico o hacer recados. «No hay ningún problema». Y, además, tiene a Jaime que, aunque el glaucoma le haya mermado la visión y utilice bastón, «aún ve un poquito».

apoyo de amigos y familia

Explica todo esto con indignada coherencia y la esperanza de que si al final no la dejan desfilar, su denuncia sirva para que no le pase a nadie más.

En su lucha cuenta con el apoyo de amigos y familiares. «Mis cinco hijos me han dicho que haga lo que tenga que hacer y mis amigas están dispuestas a recoger firmas para que me dejen salir con ellas». Lamenta, no obstante, que el Ayuntamiento haya hecho oídos sordos a su caso. «Me dijeron que no estaba en sus manos».

Tiene la determinación de las personas que no lo han tenido fácil, así que no pierde la esperanza de bailar con Jaime con su traje de dama de honor. «¿Quién me va a decir lo que puedo hacer o no?». Y acaricia a Glass.